La historia del pequeño bar del Poblenou que se ha convertido en un imperio gastronómico

El grupo familiar homenajea a su fundadora, Núria Calafell, y presenta la renovada propuesta del Bar Nuri, un retorno a los orígenes que conecta memoria, tradición y futuro

26 de junio de 2026 a las 07:00h

Més de seixanta anys després d'obrir les portes d'un modest bar al Poblenou, la família Noguera-Calafell celebra la seva trajectòria empresarial i gastronòmica amb un emotiu homenatge als seus orígens. El Bar Nuri de la rambla del Poblenou reivindica una història que va començar l'any 1962 i que, amb el pas de les dècades, s'ha convertit en un dels projectes de restauració familiar més consolidats de Barcelona.

Tot va començar quan Núria Calafell i el seu marit, Jordi Noguera, van decidir obrir el primer Bar Núria al carrer d'Espronceda. En una època en què poques dones ocupaven posicions de lideratge en el món empresarial, Calafell va assumir un paper determinant en la gestió del negoci i va apostar per una cuina casolana basada en receptes tradicionals, elaborades amb productes de proximitat i pensades per a la clientela del barri. La proposta va connectar ràpidament amb els veïns i amb els nombrosos treballadors que freqüentaven un Poblenou aleshores profundament vinculat a l'activitat industrial.

Aquell petit establiment es va convertir aviat en un punt de trobada del barri, un espai on la proximitat i el tracte familiar eren tan importants com l'oferta gastronòmica. Sense imaginar-ho, Núria Calafell i Jordi Noguera estaven posant la primera pedra d'un projecte que, generació rere generació, acabaria transcendint els límits del Poblenou per convertir-se en una de les nissagues més reconegudes de la restauració barcelonina.

 

El creixement d'una empresa familiar

La segona generació va agafar el relleu amb Ricard i Jordi Noguera al capdavant de l'expansió del projecte. Després del trasllat a l'Eixample l'any 1976, el negoci va evolucionar cap a una oferta centrada en el peix i el producte de mar, un camí que acabaria desembocant en l'especialització en arrossos. “La meva mare sempre va ser una avançada al seu temps. Tenia una visió molt clara del que volia oferir i ens va ensenyar que la feina ben feta era la millor inversió”, recorda Ricard Noguera.

L'obertura del primer Ca la Nuri al carrer Consell de Cent l'any 1993 va marcar un punt d'inflexió per a la família. Més tard arribarien els restaurants de primera línia de mar, el creixement al litoral barceloní i projectes com Xiroi, Arrozal o Nuara, consolidant una marca vinculada a la cuina mediterrània i al producte de proximitat.

 

El retorn al barri on va començar tot

A pesar de la expansión empresarial, el vínculo emocional con el Poblenou nunca desapareció. Recuperar la esencia del primer Bar Núria era una asignatura pendiente para la familia, que siempre había mantenido vivo el recuerdo de aquel establecimiento fundacional. La oportunidad llegó en 2022 con la adquisición del histórico local de La Tertúlia, en la rambla del Poblenou. Allí nació el actual Bar Nuri, un establecimiento que recupera el espíritu de los bares de toda la vida y que ahora presenta una renovación integral inspirada en su propia historia.

El nuevo espacio incorpora elementos originales de la identidad visual de los años sesenta, fotografías familiares y referencias constantes a las diferentes etapas del grupo, convirtiendo el local en una especie de recorrido por la memoria gastronómica del barrio. La reforma no solo busca actualizar el establecimiento, sino también reforzar la idea de continuidad entre generaciones y reivindicar un modelo de restauración arraigado al territorio.

Los clientes habituales también han recibido la transformación con entusiasmo. "Cuando entro en el Bar Nuri tengo la sensación de volver al Poblenou de siempre, pero con un espacio mucho más cuidado", explica Mercè Amat, vecina del barrio desde hace más de treinta años. En la misma línea, Jordi Casanova, cliente fiel desde la reapertura, destaca que "han conseguido modernizar el local sin perder el alma de bar de barrio; eso es lo más difícil". Estas opiniones reflejan el objetivo que perseguía la familia: renovarse sin renunciar a la identidad que hizo del Bar Núria un referente del Poblenou.

 

Una carta que recorre seis décadas de cocina

La propuesta gastronómica del Bar Nuri reúne algunos de los platos que han marcado la evolución de la familia a lo largo de las últimas décadas, combinando recetas de la cocina tradicional catalana con elaboraciones más actuales. Entre las propuestas más emblemáticas destacan clásicos como el fricandó o los canelones de asado, auténticos homenajes a la cocina de siempre, que conviven con creaciones contemporáneas como la ensaladilla rusa con tartar de gamba blanca o la tortilla abierta con kokotxas de bacalao al pil-pil.

Los arroces, una de las grandes señas de identidad del grupo restaurador desde sus inicios, ocupan también un lugar protagonista en la carta. Entre las opciones más destacadas se encuentran el arroz meloso de cordero con pimientos del piquillo, el arroz de mar y montaña o la tradicional paella del senyoret, platos que sintetizan la filosofía del restaurante: respetar la tradición sin renunciar a la innovación. De esta manera, la carta se convierte en un reflejo de la trayectoria de la familia, un recorrido culinario que conecta pasado y presente a través de los sabores que han definido su historia.

 

Un futuro construido sobre la tradición

Actualmente, Familia Nuri cuenta con una plantilla de unos 170 trabajadores y sirve más de un millar de arroces cada fin de semana en sus diferentes establecimientos. Un crecimiento que la ha consolidado como uno de los grupos de restauración de referencia de Barcelona, pero que, según sus responsables, no ha modificado los valores que han definido el proyecto desde sus orígenes. La proximidad con el cliente, la atención al detalle y el compromiso con una cocina basada en el producto continúan siendo los pilares de su identidad.

En una Barcelona donde cada vez son menos los negocios familiares que consiguen mantenerse activos durante varias generaciones, la trayectoria de Familia Nuri representa una excepción singular. Más de sesenta años después de que Núria Calafell abriera las puertas de aquel pequeño bar en el Poblenou, la familia continúa defendiendo la misma filosofía que inspiró aquel primer proyecto en el año 1962: una cocina honesta, vinculada al territorio, con arraigo en el barrio y una clara vocación de servicio.

La reciente renovación del Bar Nuri simboliza precisamente esta voluntad de preservar el legado familiar sin renunciar a evolucionar. Más que una reforma estética, el nuevo espacio se presenta como una declaración de intenciones: mantener viva la memoria de un negocio que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder la esencia que lo ha convertido en un referente gastronómico y social del Poblenou