El alcalde de Badalona, Xavier Garcia Albiol, ha calificado de "una vergüenza" el proceso de regularización extraordinaria para migrantes que ha puesto en marcha el Estado español. Según Albiol, esta iniciativa está abocando a los consistorios a un "caos" difícil de gestionar.
El alcalde ha manifestado que la propuesta constituye, en sí misma, una "irresponsabilidad" por diversas razones. En primer lugar, porque supone una regularización "sin control" de los individuos que acceden al país. Además, ha indicado que la manera de implementar este proceso está provocando verdaderas "avalanchas" en las oficinas municipales, hecho que tensiona gravemente los servicios locales.
Concretamente en Badalona, se ha tenido que incrementar el personal desde este lunes para poder hacer frente a las largas colas. El alcalde no ha dudado en afirmar: "Los ayuntamientos nos estamos comiendo las ocurrencias del gobierno de España".
Crítica al modelo del gobierno central
A pesar de defender que "España necesita inmigración", Albiol ha reprochado el planteamiento adoptado por el gobierno de Pedro Sánchez. En su opinión, un ejecutivo "normal" habría aplicado "medidas de control" más rigurosas respecto a quién se beneficia de esta regularización y habría preparado adecuadamente a los ayuntamientos con los recursos necesarios para afrontar el aumento de demanda.
El impacto sobre los servicios municipales
El alcalde considera injusto que sean precisamente los consistorios y los vecinos quienes tengan que soportar las largas esperas generadas por esta medida estatal. En sus palabras: "El estrés al que han llevado a los ayuntamientos es inadmisible". Por eso mismo, Badalona ya ha reforzado plantilla para asumir esta nueva carga administrativa.
Organización interna para minimizar la afectación ciudadana
Además, Xavier Garcia Albiol ha detallado que algunas mesas dentro de la oficina de atención ciudadana se han destinado exclusivamente a trámites ordinarios mientras otras están reservadas específicamente para los procesos relacionados con los llamados "papeles para todos". Esta separación busca reducir al máximo el impacto sobre el resto de los vecinos y garantizar una mejor atención.