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La Festa Major de Gràcia se encuentra en su fase final de preparación, con los vecinos y festeros que están acabando de montar los adornos en las 23 calles y plazas que deben estar listos antes del próximo 15 de agosto. Los vecinos, que ya empiezan a sacar algunos elementos decorativos a la calle, hacen un llamamiento para que todo el mundo se sume al montaje. En palabras de Laia Miller, miembro de la comisión de la calle Tordera: “Todas las manos son bienvenidas, es una carrera a contrarreloj y queda una semana”.
Transformaciones demográficas en el barrio
La fiesta ha notado un cambio importante en el perfil de los participantes. Según explican desde las calles afectadas, hay menos artesanos como carpinteros o ebanistas y más profesionales administrativos, médicos o arquitectos. También se ha incrementado la presencia de personas extranjeras. A pesar de estos cambios, las asociaciones consultadas por la ACN aseguran que no han tenido conflictos con los vecinos por el ruido ni otras molestias derivadas del montaje.
Asimismo, reivindican el carácter integrador de la celebración como un “punto de encuentro” entre gente diversa y reclaman “proteger la cultura de raíz”. En este sentido, Josep Maria Contel, miembro del comité de la Fundació Festa Major de Gràcia, declara: “La Festa Major de la Gràcia es la cultura de raíz de aquí y como cultura de raíz de aquí se tiene que proteger. Si no acabaremos inmersos en la cultura que entra por los televisores y las redes que nos aparta de la esencia de toda la vida”. La tradición de los adornos se remonta a 1862.
La adaptación constante de una tradición centenaria
Según Contel —también periodista e historiador local—, esta celebración se ajusta a los cambios sociales: “Hay calles que tienen más gente y que tienen menos, todo es cíclico, pero lo importante es que la Festa Major es un punto de encuentro para las personas que colaboran y trabajan”.
Llamamientos abiertos a participar en el montaje
Este año diversas calles continúan animando a los vecinos a implicarse recordando que aunque los adornos parezcan muy elaborados requieren tareas diversas para hacer: “Siempre hay cosas que hacer”, indican representantes de las calles Providència o Tordera. Además, destacan el cambio demográfico provocado por el impacto prolongado de la crisis inmobiliaria y el incremento del turismo.
Miller explica: “Tenemos personas de toda la vida y mucha gente nueva también; hay quien hace dos años no vivía aquí o ni siquiera reside habitualmente. Antes éramos carpinteros o ebanistas; ahora somos administrativos, médicos y arquitectos”.
Temas destacados de los adornos este año
Cinco calles —Tordera, Llibertat, Progrés, Fraternitat de Dalt y Fraternitat de Baix— han elegido este año un tema común basado en El Señor de los Anillos, cada una recreando escenas diferentes del mundo fantástico. Por ejemplo, los vecinos de la calle Tordera ambientarán su espacio imitando Rivendel.
Por otro lado, Providència se adentra en una temática botánica decorando la calle como un jardín lleno de elementos reciclados: flores confeccionadas con botellas plásticas o envases reutilizados son parte de los detalles guardados en el local asociativo. La miembro Manolita Domínguez destaca estar “muy contentos” con el resultado señalando también dificultades relacionadas con el espacio limitado donde realizan gran parte del montaje fuera de la calle.
La elaboración se ha extendido desde la pasada Navidad contando con ayuda diversa: “Hemos tenido mucha gente joven y mayor involucrada”, comenta Domínguez resaltando especialmente el problema logístico por el poco almacenamiento disponible. En Tordera también afrontan complicaciones adicionales porque su local no está situado dentro mismo de la calle.
Relaciones positivas con el vecindario a pesar de algún incidente puntual
A pesar de un sabotaje reciente denunciado por la Comisión de la Calle La Perla —con una persiana emblanquecida con silicona— los festeros consultados muestran solidaridad, pero aseguran no haber recibido ninguna protesta formal relacionada con las molestias durante el montaje.
Miller comenta: “No hemos tenido ningún problema. Si se respetan los horarios asignados todo el mundo se muestra muy comprensivo”, reconociendo, sin embargo, que conciliar descansos personales durante estos días festivos puede ser complejo.
Por otro lado, Domínguez ha asegurado que no han tenido situaciones complicadas con los vecinos con quienes se entienden por cuestiones como dejar entrar los coches al aparcamiento. La miembro de la comisión de la calle Providència añade una recomendación para las personas que vienen recién llegadas a vivir al barrio de Gràcia. “Recomendaría a toda la gente que cuando viene a un barrio se informen de lo que hay, aquí tenemos muchas cosas, no es un barrio de mucha tranquilidad, ahora bien, todo el mundo quiere venir a Gràcia”, ha dicho.
Del mismo modo, Contel ha dicho que “en todas partes” hay gente a la que “no le gusta la fiesta y busca 50.000 excusas para no aceptarla”.