Escándalo en Santa Coloma: Un mosso, culpable de robar un iPhone a un cadáver

La aplicación del iPhone y los auriculares situaron al agente con el aparato del difunto

02 de marzo de 2026 a las 09:22h
Actualizado: 02 de marzo de 2026 a las 11:54h

Un agente de los Mossos d’Esquadra ha sido condenado a 13 meses de prisión por haberse apropiado del móvil y de los auriculares de un hombre que acababa de morir en la calle en Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès). La Audiencia de Barcelona lo considera autor de un delito de apropiación indebida y le impone también 13 meses de inhabilitación para ejercer como policía, así como el pago de 850 euros de indemnización a la viuda del finado.

Según información de elDiario.es, los hechos se remontan al 27 de octubre de 2021, cuando el agente —destinado entonces a la unidad de investigación de la comisaría de Mataró en turno de noche— se desplazó con su patrulla hasta el lugar donde un hombre había muerto en la vía pública. En la escena ya había un agente de la Policía Local, sanitarios y otras dotaciones policiales.

EL TELÉFONO DESAPARECE EN EL TRASLADO A COMISARÍA

Según la sentencia, cuando los compañeros le entregaron la mochila del difunto, en el interior había un iPhone, auriculares inalámbricos, un anillo, un reloj y documentación personal. Sin embargo, al llegar a la comisaría de Mataró y redactar el acta de custodia, el teléfono ya no constaba.

La irregularidad fue detectada cuando el jefe de la unidad de investigación de Santa Coloma solicitó un informe al observar deficiencias en la cadena de custodia. El agente condenado aseguró que no había ningún móvil y describió los auriculares como “blancos”, y no como “inalámbricos”, tal como figuraba inicialmente.

EL RASTRO DEL MÓVIL Y DE LOS AURICULARES

Cinco días después, cuando la viuda acudió a comisaría para recuperar los objetos personales, se comprobó que faltaban el móvil y los auriculares. Al activar la aplicación de localización del iPhone, las últimas conexiones situaban el dispositivo dentro del área del repetidor que da cobertura a la comisaría de Mataró durante la franja del turno del agente.

Los auriculares también dejaron rastro: la última señal registrada los situaba a escasos metros del domicilio del mosso.

El tribunal concluye que no hay ninguna otra explicación plausible que la sustracción. Varios testigos —entre ellos el primer policía local que llegó al lugar y el compañero de patrulla— confirmaron que el difunto llevaba el teléfono y que fue el acusado quien colocó la bolsa en el maletero del vehículo policial.

La sentencia sostiene que el agente se “apoderó con ánimo de enriquecimiento ilícito” del teléfono antes de que se formalizara la cadena de custodia y que, además, habría sustituido los auriculares originales por otros de color blanco.