La Audiencia Provincial de Barcelona ha comenzado este jueves el juicio contra un entrenador de baloncesto de L'Hospitalet de Llobregat, acusado de haber agredido sexualmente a dos jugadoras de su equipo, de entre 14 y 15 años.
Durante la sesión, el acusado ha negado haber mantenido relaciones sexuales sin consentimiento con las chicas, mientras que su defensa ha argumentado que sufre una insuficiencia madurativa. Las víctimas han ratificado su relato de los hechos, con el apoyo de sus madres que han destacado la "angustia" experimentada por las hijas.
La fiscalía solicita una pena total de 43 años y medio de prisión por cuatro delitos de agresión sexual y pide también la inhabilitación para ejercer cualquier actividad relacionada con menores. El juicio se reanudará el próximo 9 de abril con la presentación de las pruebas periciales.
Relato de los hechos según la fiscalía
Según expone el escrito acusatorio, durante la temporada deportiva 2017-2018, el acusado, entonces con 20 años, entrenaba un equipo femenino formado principalmente por jugadoras de unos 14 años en el Centre Catòlic de L’Hospitalet. Las chicas mantenían una relación cercana con él y valoraban positivamente su labor como entrenador.
Durante la Semana Santa de 2018, el conjunto participó en un torneo celebrado en Coma-ruga (El Vendrell), donde se alojaron en un hotel. En la última noche, el acusado envió un mensaje vía WhatsApp a una jugadora para que fuera a su habitación. Allí le ofreció ron con cola; ella consumió una o dos copas que le provocaron un estado semiinconsciente que le impidió recordar los hechos hasta la mañana siguiente.
En esta situación, según el relato fiscal, el entrenador le practicó sexo oral y vaginal mientras ella estaba dormida. Además, por la mañana le pidió que volviera a su habitación advirtiéndole que no contara nada a nadie.
El acusado ha rechazado categóricamente haber mantenido ningún tipo de contacto sexual sin consentimiento durante la estancia en Coma-ruga. Ha admitido únicamente que en algún momento aquella noche la jugadora estaba sin camiseta, pero vestida por encima de los pantalones cuando se encontraba mareada y ha afirmado: “nunca en la vida haría una cosa así”.
Mensajes y relaciones posteriores
A partir de abril de 2018, el acusado mantenía conversaciones vía WhatsApp con otra jugadora, ganándose progresivamente su confianza hasta el punto de que en junio de aquel año le propuso ir a su casa. Allí tuvieron lugar diversas manifestaciones sexuales mutuamente consentidas: besos, masturbación mutua, sexo oral y penetración vaginal.
Además, desde mayo también se intercambiaba mensajes con una tercera jugadora menor de edad —de quince años— invitada dos veces posteriormente al domicilio particular donde se produjeron relaciones sexuales consensuadas según sostiene el acusado.
Testimonio de una tercera jugadora
Dentro del juicio también ha declarado una tercera jugadora que tenía catorce años cuando conoció al acusado. En enero de 2021 —cuando él ya no era su entrenador— ella se ausentó en un entrenamiento y aquel mismo día él le envió varios mensajes preguntándole insistentemente sobre si tenía pareja o si estaba sola en casa. También le preguntó si él le gustaba y esperaba respuesta durante aquella misma noche.
La testigo ha calificado estas actitudes como "extrañas" y ha reconocido sentirse "incómoda" ante "la insistencia" mostrada por el entrenador. Todo esto queda reflejado en capturas aportadas al proceso judicial —que él mismo ha confirmado— donde escribía expresiones como “I'm the boss” ("Yo soy el jefe"), “me atraes”, “no cuentes nada” o “eres mi preferida”.
El acusado le pidió que eliminara todas las conversaciones porque veía posibles complicaciones legales, pero a pesar de eso ella guardó capturas que finalmente entregó a los agentes policiales cuando denunció los hechos, después de haber informado previamente al coordinador del Centro Católico.
Tanto las dos mujeres afectadas como sus testimonios han declarado bajo medidas especiales: declarando a puerta cerrada detrás de una mampara diseñada para evitar el contacto visual directo con el acusado. Fuentes presentes aseguran que las jóvenes han mantenido firmemente que ellas sufrieron violación aprovechándose de una situación de abuso de poder por parte de su entrenador.
El entrenador es hijo único; su padre murió cuando él era preadolescente —un hecho relevante expuesto por sus abogados— motivo por el cual abandonó temporalmente el club deportivo donde trabajaba para recibir atención psicológica y psiquiátrica especializada. La defensa insiste en el hecho de que sufre insuficiencia madurativa y reclama realizar pruebas psicodiagnósticas pendientes previstas para el próximo día 9 de abril durante la reanudación judicial.
Peticiones formuladas por la Fiscalía
La Fiscalía Solicita 43 años y medio de prisión, junto con prohibiciones específicas entre seis y doce años superiores a los tiempos privativos de libertad para que no pueda comunicarse ni acercarse a los testigos; de inhabilitación durante doce años a cualquier actividad profesional relacionada con menores; diez años bajo libertad vigilada después del cumplimiento penitenciario; así como indemnizaciones económicas acumuladas superiores a los 24.000 euros, importe ya consignado por el procesado ante los tribunales.