Desde julio de 2021, en que el Ayuntamiento puso en marcha el programa de suelo no urbanizable para garantizar la protección del entorno natural, se han realizado más de cincuenta inspecciones que han derivado en la apertura de 26 requerimientos a la propiedad por construcciones sin licencia, por construcciones en mal estado, por la acumulación de residuos o usos indebidos. De estos 26 requerimientos, ocho se han hecho a masías; doce a edificaciones precarias, como son huertos y campamentos ilegales; y seis a la limpieza y retirada de vallas perimetrales y al cierre de pozos.
Este programa, que está vinculado a los servicios de Medio Ambiente y Urbanismo, supervisa el cumplimiento de las actuaciones que se hayan realizado o se realicen en este entorno natural protegido, que representa el 65% del término de Terrassa. Su finalidad es velar por el cumplimiento de la normativa aprobada en 2020, cuando entró en vigor la modificación puntual del Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM) en el ámbito de la Anilla Verde y el Plan Especial y Catálogo de Masías.
En cuanto a los requerimientos, el grueso más importante corresponde a la retirada y limpieza de las construcciones precarias, hechas con material de rechazo, para que el terreno sea apto para un futuro uso agrícola. De los 12 presentados, siete correspondían a terrenos que han sido ocupados de manera ilegal y que la propiedad ha manifestado el inicio de acciones legales. En relación con las masías, el Ayuntamiento ha cursado ocho requerimientos para que aporten un certificado técnico del estado de la edificación, ya que la Ley 2/2002 de urbanismo, recoge que es necesario preservar y rehabilitar las masías que estén protegidas e incluidas dentro del catálogo municipal. El equipo de inspección que supervisa el cumplimiento de la normativa urbanística y del paisaje en la Anilla Verde está formado por una letrada, una inspectora y una auxiliar de gestión.
El concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Sostenibilidad, Carles Caballero, destaca el objetivo común que tiene la administración municipal y la propiedad. «Estas inspecciones no tienen un afán recaudatorio porque lo que queremos ambas partes es ordenar el suelo no urbanizable y evitar que haya focos de chabolismo, huertos ilegales y espacios degradados en el entorno natural. No descartamos la actuación de la vía subsidiaria, por parte del Ayuntamiento, para erradicar estas actividades ilegales», explica.
Entre las actuaciones llevadas a cabo destacan la limpieza en la finca de Can Figueres del Mas, situada al noreste de la ciudad, donde se han retirado toneladas de runas, residuos y uralita, y la de la zona de Palau Nord, que está delimitada por la carretera de Rubí, la avenida de Santa Eulàlia y el barrio de Can Jofresa, con una destacada presencia de huertos no autorizados.
El programa de suelo no urbanizable contribuye al cumplimiento de los principales objetivos de la Anilla Verde, como son garantizar la pervivencia de los conectores ecológicos que protegen Terrassa; recuperar las funcionalidades económicas de los campos, promoviendo la actividad de las masías y del sector primario, en general; proteger el patrimonio cultural y arquitectónico; y fomentar un uso social y responsable del entorno.
La Anilla Verde es todo el espacio no urbano de Terrassa, de 4.400 hectáreas, que conforma un patrimonio natural de gran valor ambiental, paisajístico, cultural, social y económico.