La Comisión de Presidencia, Derechos de Ciudadanía, Participación, Seguridad y Prevención ha aprobado inicialmente con los votos de los grupos del Gobierno municipal, ERC y Junts, y la abstención del resto de grupos, el nuevo reglamento de participación ciudadana de la ciudad. El nuevo texto salva los problemas de forma del anterior reglamento, aprobado en 2017 y suspendido en instancias judiciales, e incorpora novedades y necesidades aparecidas desde entonces. La norma, que se podrá aprobar definitivamente por el Plenario del Consejo Municipal del mes de marzo tras el período de exposición pública, se ha trabajado largamente con los grupos municipales y ha sido sometida a un proceso participativo. El nuevo reglamento recupera en buena parte el texto del reglamento de 2017, lo que ha permitido mantener el consenso alcanzado entonces, tanto político como ciudadano, que se aprobó después de un proceso participativo que duró un año y medio.
El nuevo reglamento recupera, pues, los mecanismos para dotar a la ciudadanía de un nuevo modelo de participación basado en el establecimiento y regulación de diferentes canales de participación que combina mecanismos de debate representativo con otros de democracia directa, y facilita una participación diversa e inclusiva de la ciudadanía. Asimismo, el reglamento de participación ciudadana incluye medidas surgidas desde la aprobación del texto anterior, como son los presupuestos participativos o la celebración de asambleas deliberativas formadas por ciudadanos y ciudadanas elegidos por sorteo, una experiencia que se ha empezado a trabajar en iniciativas como el Fórum Jove BCN, formado por 99 jóvenes para definir, diseñar y elaborar políticas públicas.
Un aspecto que se ha hecho indispensable desde el estallido de la pandemia de la covid-19 ha sido el de permitir y regular la participación a distancia, de modo que el nuevo reglamento prevé que todos los órganos de participación podrán celebrarse, adoptar acuerdos y remitir actas de forma telemática.
Asimismo, el nuevo reglamento adapta sus disposiciones a las sentencias judiciales que suspendieron el anterior. De este modo, el número de firmas necesario para impulsar consultas ciudadanas se adapta a lo que marca la ley catalana de consultas no referendarias, que se cifra en 88.709 firmas para consultas a nivel de ciudad, y entre 4.500 y 12.900 para consultas a nivel de distrito, según la población de cada uno. En todo caso, el nuevo reglamento abre la puerta a reducir la edad de las personas participantes, a priori prevista a los 16 años y que podría bajar a 14 si la naturaleza u objeto de la cuestión así lo aconsejan. Para facilitar la tarea de las entidades y ciudadanía que quieran promover iniciativas ciudadanas, se amplía el plazo de recogida de firmas de dos a tres meses, prorrogables un mes más por causas justificadas.
En cuanto al resto de iniciativas ciudadanas, el nuevo reglamento mantiene las mismas previsiones que el de 2017, posibilitando a la ciudadanía recoger firmas para proponer la convocatoria de procesos participativos y órganos de participación, audiencias públicas, o someter y defender disposiciones generales a las sesiones plenarias de los órganos de gobierno del Ayuntamiento.