El litoral catalán será uno de los territorios más expuestos al aumento de las olas de calor en las próximas décadas. Castelldefels, Vilanova i la Geltrú, El Prat de Llobregat y Gavà son los cuatro municipios del Estado donde más crecerán los días con olas de calor hasta 2050, según el Atlas de vulnerabilidad al calor elaborado por el 'think tank' trescientosmil y el Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center.
El estudio ha analizado 161 municipios españoles de más de 40.000 habitantes y concluye que el impacto del calor será desigual según el territorio. De media, los días con olas de calor se triplicarán en los municipios estudiados, mientras que la necesidad de refrigeración de los hogares crecerá un 65%, con consecuencias sobre el consumo energético, las emisiones y la pobreza energética.
El atlas combina proyecciones climáticas hasta 2050 con indicadores urbanos y sociales como la calidad de la vivienda, el verde urbano, el acceso a los servicios cotidianos y la renta personal. La conclusión es clara: muchas ciudades deberán adaptar edificios y espacios públicos a unas condiciones de calor para las que no fueron diseñados.
Cataluña concentra los municipios con más incremento de olas de calor
El ranking estatal sitúa Castelldefels en primera posición, seguida de Vilanova i la Geltrú, El Prat de Llobregat y Gavà. También aparecen otros municipios catalanes como Viladecans, en séptima posición; Badalona, en la 19ª; Barcelona, en la 24ª; Mataró, en la 29ª; Tarragona, en la 92ª; Lleida, en la 101ª; Girona, en la 103ª; Sabadell, en la 104ª, y Reus, en la 127ª.
El estudio apunta que el litoral catalán y balear lidera el aumento de las olas de calor, mientras que el sur peninsular concentra los incrementos más elevados en demanda de refrigeración. En cambio, el norte atlántico registra los cambios más moderados.
En el caso de Cataluña, el atlas dibuja un escenario específico: el gran reto no será el aumento de la demanda energética para enfriar los edificios, sino la frecuencia e intensidad creciente de los episodios de calor extrema, especialmente en la costa y en el área metropolitana de Barcelona.
La vulnerabilidad también depende de la renta y de la vivienda
El informe alerta de que el impacto del calor no dependerá solo del clima, sino también de la capacidad de cada ciudad y de cada familia para adaptarse a él. La calidad de las viviendas, la presencia de verde urbano, el acceso a los servicios y la renta marcarán diferencias importantes.
Barcelona presenta una renta elevada, un parque residencial relativamente favorable y el mejor acceso al suministro cotidiano entre los municipios analizados. En cambio, Santa Coloma de Gramenet aparece entre los municipios con menor renta del estudio y con peores indicadores de vivienda. L'Hospitalet de Llobregat y Badalona también muestran debilidades en algunos de los factores urbanos analizados.
En el otro extremo, Sant Cugat del Vallès combina una de las rentas más altas de España con buenos resultados en calidad del verde urbano y acceso a los servicios, hecho que refuerza su capacidad de adaptación ante el calor.
Andalucía lidera la demanda de refrigeración
Aunque Cataluña encabeza el aumento de olas de calor, ninguna ciudad catalana figura entre las que tendrán un mayor incremento de necesidad de refrigeración. Este ranking está dominado por municipios andaluces y del interior peninsular, con Linares, La Rinconada, Sevilla, Alcalá de Guadaíra, Córdoba y Écija a la cabeza.
El atlas advierte que la combinación de más calor, viviendas poco adaptadas y menos recursos económicos puede traducirse en más riesgo para la salud, más gasto energético y más desigualdad. Por ello, el estudio apunta a la necesidad de adaptar el parque residencial y reforzar las políticas urbanas ante un escenario de calor extremo cada vez más habitual.
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