Esta semana han comenzado las obras de mantenimiento, conservación y rehabilitación del puente de Bac de Roda, la infraestructura que conecta los distritos de Sant Andreu y Sant Martí sobre las vías ferroviarias. Los trabajos tienen una duración prevista de seis meses y un presupuesto estimado de 2,1 millones de euros, dentro del marco del Plan Endreça del Ayuntamiento de Barcelona.
Intervención sobre hormigón, acero y sistemas de drenaje
La actuación prevé la limpieza, reparación y tratamiento de las deficiencias detectadas en la estructura de hormigón y acero, así como en los sistemas de drenaje, el pavimento, los elementos ornamentales y el mobiliario. Los trabajos afectarán tanto la parte superior como la inferior del puente, uno de los iconos más reconocibles del entorno de la Sagrera.
En una primera fase, se repararán los daños derivados del uso, el paso del tiempo y el vandalismo. Entre las patologías detectadas hay grietas, desconchones, humedades y oxidaciones. Cuando sea necesario, se aplicará un tratamiento anticorrosivo a los elementos metálicos.
También se limpiarán a fondo las canalizaciones, los sumideros y las rigolas laterales, y se sustituirán las partes dañadas. Además, se intervendrá en los pavimentos y el mobiliario urbano, se repararán las juntas de dilatación de aceras y calzada, y se retirarán escombros, grafitis y vegetación.
Una vez reparados los elementos de hormigón y acero, se realizará el pintado general de todo el puente, independientemente de su estado, y se aplicará un tratamiento antigrafitis permanente a los elementos situados hasta 3 metros de altura.
Mejoras en accesibilidad y seguridad
Las obras también incorporan diversas actuaciones para reforzar la seguridad y la accesibilidad de los itinerarios de peatones y bicicletas, de acuerdo con las últimas normativas y especificaciones. Se renovarán los pavimentos y los elementos de protección y separación entre el carril bici y la calzada.
En las escaleras de acceso se instalarán elementos antideslizantes y botoneras en el entorno de las escaleras como sistema de aviso para personas con discapacidad visual. En las barandillas, se colocarán mallas de protección de acero inoxidable para dificultar su escalada, con el mínimo impacto visual posible. Igualmente, se limpiarán, adecuarán y repintarán los elementos de iluminación y las luces ornamentales.
La estética del puente también se verá mejorada con la eliminación de pintadas, grafitis y restos de hollín de los paramentos de hormigón, acero y aceras afectadas, además de la retirada de escombros y vegetación, que recibirá un tratamiento herbicida. En paralelo, se colocará una malla protectora anti-palomas de bajo impacto visual para evitar el acceso de las aves en zonas sensibles de la estructura.
Afectaciones a la movilidad y trabajos por fases
El puente dispone de tres carriles de circulación en sentido mar-montaña, un carril bici bidireccional y aceras a cada lado. Las obras se ejecutarán por fases para mantener la circulación de peatones, bicicletas y vehículos y minimizar las afectaciones.
Cuando los trabajos incidan sobre la parte superior del puente, en algunos momentos será necesario desviar o restringir el tráfico, pero se mantendrá siempre, como mínimo, un carril abierto a la circulación de vehículos. En cuanto al carril bici y a los itinerarios de peatones, se señalizarán las desviaciones correspondientes y se habilitarán recorridos adaptados y protegidos para garantizar la movilidad activa.
Algunas intervenciones en la parte inferior del tablero comportarán trabajos puntuales sobre las vías ferroviarias. En estos casos, los cortes se harán en horario nocturno y se aplicarán medidas específicas para garantizar la seguridad de los operarios y de los usuarios del transporte ferroviario.
Un puente emblemático de la Sagrera
El puente de Bac de Roda, proyectado por Santiago Calatrava, se construyó en el año 1987 para conectar las calles de Felip II y Bac de Roda, separadas por las vías del tren, dentro del ámbito de la Sagrera. La infraestructura se concibió como una pasarela para peatones y vehículos y como un elemento de renovación urbana y cohesión social, con un valor arquitectónico y cultural destacado.
“Con esta actuación no solo mejoramos una infraestructura clave para la ciudad, sino que garantizamos su durabilidad, seguridad y accesibilidad para que continúe dando servicio a las personas que la usan”, ha destacado Marta Villanueva, concejala de Sant Andreu. “Su rehabilitación es también una pieza más de la transformación del entorno de la Sagrera, que está permitiendo coser mejor los distritos de Sant Andreu y Sant Martí”.
Una actuación integrada en el Plan Endreça
La remodelación del puente de Bac de Roda forma parte de las actuaciones de mantenimiento y renovación del espacio público impulsadas por el Ayuntamiento de Barcelona dentro del Plan de Mantenimiento Integral (PMI), integrado en el Plan Endreça.
Dentro del PMI también están previstas intervenciones en otros puentes de la ciudad, como los de Vallbona y la Meridiana. En total, la inversión prevista en estructuras viales entre los años 2026 y 2027 es de 16,5 millones de euros.
A estas actuaciones se suman tres estructuras históricas: el puente de Marina, el viaducto de Vallcarca y las siete fachadas de los antiguos talleres de Renfe en el parque del Clot, que representan en conjunto una inversión de más de 9 millones de euros.
El Plan Endreça prevé más de 3.000 actuaciones de mantenimiento, renovación y transformación hasta 2027, con un presupuesto total de 430 millones de euros, de los cuales 180 millones se gestionan directamente desde los distritos. A este refuerzo del mantenimiento preventivo y la renovación de los elementos del espacio público se añade el mantenimiento ordinario que se lleva a cabo en toda la ciudad, con una dotación anual de unos 550 millones de euros.
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