Collboni quiere duplicar la tasa a los cruceristas y reducir “a cero” las escalas en Barcelona

El alcalde plantea subir el impuesto hasta los 8 euros en 2027 para desincentivar el turismo de cruceros de escala, que no consume en la ciudad

14 de mayo de 2026 a las 09:29h

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, propondrá aplicar ya el año que viene la subida de 4 a 8 euros de la tasa turística municipal que el Ayuntamiento puede imponer a los cruceristas de escala. La medida, anunciada en una entrevista a Betevé, acelera un incremento que ya estaba pactado con los grupos de la oposición, pero que inicialmente se había previsto desplegar a lo largo de cuatro años.

Con este cambio, los cruceristas que hacen escala en Barcelona podrían llegar a pagar hasta 14 euros, sumando los 8 euros municipales y los 6 euros que ya aplica la Generalitat. Collboni también ha avanzado que propondrá “destopar” esta cifra, aunque no ha concretado hasta qué importe podría llegar la tasa.

 

Objetivo: reducir los cruceros

El alcalde ha afirmado que su voluntad es “reducir a cero” las escalas de cruceros en la ciudad y ha defendido que, para conseguirlo, hay que tomar “decisiones valientes”. Según Collboni, este tipo de visitante hace buena parte del consumo dentro del barco, pero ocupa espacio público y utiliza servicios municipales, especialmente en Ciutat Vella y en el Eixample.

El alcalde ha insistido en que el turismo “debe estar al servicio de la ciudad y no al revés” y ha situado la masificación turística como uno de los principales riesgos para la calidad de vida de los vecinos. En este contexto, ha defendido medidas para desincentivar determinados perfiles de visitantes y, al mismo tiempo, potenciar un “turismo de calidad”, como el vinculado a los negocios y a la renovación de la Feria de Barcelona.

Collboni ha recordado que la tasa turística ha permitido recaudar 100 millones de euros, que se han destinado, entre otras actuaciones, al plan para climatizar escuelas. También ha defendido que estos impuestos no restan competitividad a Barcelona frente a otras ciudades.

 

Mil pisos municipales en marcha el próximo año

En materia de vivienda, Collboni ha defendido la limitación de los alquileres y ha remarcado que, a pesar de que el precio medio en Barcelona se sitúa alrededor de los 1.100 euros mensuales, sin esta intervención podría haber llegado a los 1.300 o 1.400 euros.

El alcalde ha admitido que no hay “una solución mágica” para resolver la crisis de la vivienda y ha defendido activar todas las vías posibles. Entre estas, la construcción directa de vivienda pública por parte del Ayuntamiento. Según ha anunciado, el año que viene habrá un millar de pisos municipales en construcción.

También ha vuelto a situar sobre la mesa la reserva del 30% de vivienda protegida en nuevas promociones, una medida impulsada durante el mandato de Ada Colau que no se ha acabado aplicando. Collboni quería modificarla para que los promotores pudieran acumular este porcentaje en otras promociones, pero la propuesta no prosperó. Aun así, ha asegurado que la llevará a su programa electoral.

 

Defiende los datos de seguridad

La seguridad también ha sido uno de los puntos centrales de la entrevista. Collboni ha defendido que Barcelona registra ahora los datos de criminalidad más bajos de los últimos diez años en comparación con la situación de hace tres años.

“Hoy en Barcelona, con relación a hace tres años, tenemos los datos de criminalidad más bajas de los últimos diez años”, ha afirmado. El alcalde ha admitido que el objetivo ideal sería llegar a cero delitos, pero ha remarcado que las medidas adoptadas han permitido “doblar la curva” de la criminalidad.

El alcalde ha defendido continuar con esta línea, reforzar la prevención social e incorporar más tecnología a la Guardia Urbana, como el programa de cámaras de videovigilancia.

 

La visita del Papa y las grandes obras pendientes

Collboni también ha valorado como una “gran noticia” la visita del Papa a Barcelona prevista para junio, con motivo de la misa de culminación de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia. El alcalde ha defendido que el mensaje del pontífice es “muy oportuno” en el actual contexto geopolítico y ha justificado la cesión gratuita del Estadio Olímpico porque considera que se trata de un evento “de gran interés ciudadano”.

En cuanto a las grandes obras de ciudad, ha dado por hecho que la reforma de la Rambla estará acabada en tres años, y no en los seis previstos inicialmente. También ha asegurado que durante este mandato quedará listo el proyecto técnico para unir el tranvía por la Diagonal.

 

Una reelección con mirada a la izquierda

En clave política, Collboni ha hecho un llamamiento a las “fuerzas progresistas” para que faciliten los presupuestos de la Generalitat, ya que, según ha recordado, muchas inversiones municipales también dependen de ello.

El alcalde ha reiterado que le hace “ilusión” optar a la reelección en las municipales del año que viene y ha asegurado que, si vuelve a recibir la confianza de los barceloneses, intentará articular una mayoría de izquierdas. También ha situado la ultraderecha como uno de los grandes retos electorales. “Quiero convertir Barcelona en la tumba electoral de la ultraderecha en las próximas elecciones municipales”, ha remachado.