Cientos de personas se han concentrado este viernes por la tarde en la plaza Universitat de Barcelona para reivindicar el derecho a una vivienda digna y movilizarse de cara a la huelga general convocada para el 11 de noviembre. La protesta, impulsada por diversos sindicatos de vivienda, se ha celebrado tras la muerte de Maricarmen Abascal en Madrid el pasado miércoles.
Antes de comenzar los parlamentos, los manifestantes han guardado un minuto de silencio ante la Universitat de Barcelona, iluminando la plaza con las linternas de los teléfonos móviles. La movilización ha avanzado con pancartas como «Huelga general. Esto apenas empieza» y «El negocio de la vivienda mata».
Durante el acto, los sindicatos han instado a la ciudadanía a organizarse y participar en la huelga, al tiempo que han reclamado a los responsables políticos que no cedan a las presiones de la patronal inmobiliaria.
Los sindicatos señalan a las inmobiliarias y a los grandes tenedores
La portavoz del Sindicat de Llogateres, Carme Arcarazo, ha defendido que la movilización puede marcar un punto de inflexión en la lucha por el derecho a la vivienda. «La chispa que encendió Maricarmen ha permitido aprobar dos decretos con su nombre, ha tumbado un gobierno y ha inspirado una huelga general que parece que será histórica», ha afirmado.
Arcarazo también ha criticado que, según ella, los responsables de la muerte de Abascal continúen en libertad. La portavoz ha atribuido la crisis habitacional a las inmobiliarias, los grandes tenedores y los fondos de inversión, a los que responsabiliza de los desahucios, las expulsiones y las consecuencias sociales y emocionales que sufren muchas personas.
La dirigente sindical ha extendido las críticas a los partidos políticos y al gobierno español, a los que acusa de no impulsar medidas suficientes para afrontar el problema de la vivienda.
Fin de los desahucios y contratos de alquiler indefinidos
Entre las reivindicaciones que los sindicatos quieren situar en el centro de la huelga se encuentran poner fin a los desahucios, garantizar contratos de alquiler indefinidos y prohibir las compras especulativas. También reclaman un impuesto sobre la riqueza para ampliar de manera sustancial el parque público de vivienda y abrir la puerta a la negociación colectiva de los alquileres y a las huelgas de alquiler.
Arcarazo ha calificado la convocatoria de «crucial» y ha considerado que llega en un momento decisivo para impulsar cambios en las políticas de vivienda.
Por su parte, Marta Espriu, portavoz de la Confederación Sindicato de la Vivienda de Cataluña (COSHAC), ha denunciado que el sistema económico actual condena a muchas personas a vivir en condiciones precarias. Espriu ha defendido la organización sindical y la afiliación como herramientas para afrontar la crisis y ha hecho un llamamiento a avanzar conjuntamente hacia la huelga general.
Una llamada a reforzar la organización de los trabajadores
La portavoz nacional del Sindicato de Vivienda Socialista de Cataluña, Gisela Bermúdez, también ha reclamado más fuerza para los movimientos obreros y de defensa de la vivienda. Según ha defendido, estos movimientos no deben limitarse a pedir medidas a los partidos políticos, sino que deben construir una respuesta propia a través de los sindicatos y las organizaciones de clase.
Bermúdez ha apostado por un movimiento de trabajadores «fuerte e independiente del circo parlamentario» y por impulsar una alternativa política que sitúe las necesidades de la clase trabajadora en el centro.
La concentración de Barcelona se enmarca así en la campaña de los sindicatos de vivienda para ampliar la movilización social y sumar apoyos a la huelga general del 11 de noviembre, con el objetivo de convertir el derecho a la vivienda en una de las principales reivindicaciones de la jornada.
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