Como cada jueves, alrededor de las 18:30 de la tarde, los integrantes del Cafè Continental - en este caso, en tándem con Ferides de Lletres - preparan los últimos detalles para empezar la tertulia semanal. El espacio no podría ser más adecuado al tipo de actividades que se llevan a cabo. Un edificio histórico, que ha reunido a intelectuales catalanes desde finales del siglo XIX y parte del XX: el Ateneu Barcelonès. Un lugar que ahora, para un grupo de jóvenes postuniversitarios, sirve como punto de encuentro semanal para tratar cuestiones muy diversas.
Pol Villaverde, miembro del grupo motor de Cafè Continental y uno de los precursores de la iniciativa, estuvo desde el primer minuto para hacer nacer el proyecto. "Nos presentamos a los premios de la Federació d'Ateneus de Catalunya y ganamos. Fue el impulso que necesitábamos para poner en marcha las máquinas", explica. De hecho, el grupo motor lo empezaron a formar entre los jóvenes que se encontraban en el Ateneu; "es una institución antigua y cuesta encontrar gente joven. Pero todos teníamos esta inquietud y rompimos el hielo para conocernos", expresa Villaverde.
Y así nació el Cafè Continental, un proyecto con el objetivo de centrar debates culturales con un fuerte interés por los jóvenes y generar un espacio de confianza con conversaciones relevantes con un tono distendido. Desde enero, que llevaron a cabo la primera tertulia cuestionando la figura de los Ateneos, se reúnen cada semana para poner sobre la mesa debates con un fuerte componente cultural. Una de las voluntades de los miembros del proyecto es muy clara: generar porosidad y apertura. "Las personas que no son socias del Ateneu quizás no vendrían nunca. Queremos que se sientan cómodos y digan la suya en las tertulias", expresa Villaverde.
La inteligencia artificial en el mundo del arte, la literatura catalana o temas de actualidad como la Renta Básica Universal. Desde el Cafè Continental velan por el componente cultural, pero es inevitable desligarse de la actualidad política. "Estamos pendientes siempre de todo lo que sucede. Queremos generar un espacio más pausado para generar una descompresión y hacer sentir cómoda a la gente a la hora de tratar estos temas", explica Villaverde. Sin embargo, lo que tienen muy claro los impulsores del proyecto es que hay temas que no se ponen nunca a debate, sobre todo si tienen que ver con los derechos humanos.
La magia del Ateneu Barcelonès
A principios del siglo XX, el Ateneu Barcelonès era un polo vibrante de debate intelectual. Àngel Guimerà, Josep Puig i Cadafalch, Carles Riba o Josep Pla, son sólo algunas de las personalidades que pasaron por este edificio. Pero gracias a la voluntad de los miembros del Cafè Continental, el objetivo es redefinir el concepto de tertulia y acercar este edificio a un público más joven.
"El Ateneu es una institución que, hasta hace poco, estaba envejecida y es un problema que tienen gran parte de los equipamientos culturales del país. Lo que pretendemos es rejuvenecerla", explica Mireia Arguijo, Ponente de la Sección de Lengua y Literatura en el Ateneu y miembro del Cafè Continental. Es por este motivo que, para conseguir la atracción del público joven - entre los 18 y 30 años - hay que acercar la institución con las herramientas del siglo XXI. "La gestión comunicativa ha sido un punto crucial. Hemos procurado crear nuevos formatos y la presencia en las redes sociales nos ha ayudado a cultivar el crecimiento lineal, y pasar de ser 15 personas en las tertulias, a 60", apunta Arguijo.
De hecho, la orientación del proyecto dirigido a esta franja de edad tiene mucho sentido según Alex Arasanz, otro miembro del grupo motor. La gran parte ya han terminado sus estudios universitarios, y han encontrado en estas tertulias un espacio para continuar expresando sus inquietudes y curiosidades. "Aquí venimos para saciar y tratar estas necesidades. Además, en un espacio único, en comparación con el resto de asociaciones", explica.
El público objetivo sería entre los 20 y 25 años. Pero no cierran la puerta nunca a nadie. De hecho, según explican los miembros del grupo motor, han llegado a venir menores de edad y alguien que se acercaba a los 30. "Todo depende de la temática de la tertulia. Siempre tenemos las puertas abiertas, pero recordamos la intencionalidad y la razón de ser de estas conversaciones. La gente es lo suficientemente madura para saber qué espacios debe ocupar y cuáles no", argumenta Arasanz.
Curiosidad intelectual sin llegar a serlo
Aunque el Ateneu haya sido un punto de encuentro de los intelectuales de la época, todos los integrantes del Cafè Continental huyen de este concepto. "Tenemos curiosidad intelectual, pero nuestras aspiraciones no lo son. Hoy en día, la figura del intelectual es un mito. Somos jóvenes con muchos intereses, por eso tratamos tertulias transversales y multidisciplinarias", explica Mireia.
Es más, en la última reunión del grupo motor se planteó una iniciativa para poner a la misma altura a los ponentes y los participantes, evitando así cualquier tipo jerarquía. "Queremos que la disposición de la sala donde hacemos las tertulias sea diferente para camuflar a todos los asistentes. Es decir, una especie de voluntad de ágora ateniense", exponen los miembros.
A las puertas de cerrar el primer año con este proyecto en el Ateneu, los integrantes se muestran muy satisfechos de haber llegado a 400 asistentes con todas las actividades que se han llevado a cabo. El propósito lo tienen muy claro: seguir trabajando junto al Ateneu para poder mantener las cifras. Y, para lograrlo, la colaboración con esta institución y sus secciones temáticas será crucial. A todos ellos les impactaba su historia y recorrido, pero después de casi un año colaborando, quieren transmitir este sentimiento con el resto de la población. Para hablar, reflexionar y encontrar un espacio donde sentirse cómodo.
