Barcelona ha ganado un nuevo tramo de eje verde y una nueva plaza con la finalización de la reurbanización de las calles de Almogàvers y de Zamora, en el barrio del Parc i la Llacuna del Poblenou de Sant Martí. En concreto, las actuaciones se han realizado en el ámbito de Almogàvers que va desde Joan d'Àustria a Pamplona y en el de Zamora que va desde Almogàvers a Pere IV.
Se han renovado unos 14.000 m2 bajo los criterios del plan Superilla Barcelona y de los ejes verdes de la trama Cerdà, de manera que el espacio público regenerado prioriza al ciudadano, el verde y la movilidad sostenible y dinamiza el comercio de proximidad. Con las obras se ha naturalizado un tramo de dos manzanas en cada una de las dos calles, y ambas se han convertido en plataforma única. Los viales destinan 15 de los 20 metros de su ancho total a espacios de paseo, parterres, verde y arbolado y puntos de carga y descarga, y los 5 metros restantes son para la circulación de vehículos del vecindario a velocidad reducida y el paso de servicios. La bicicleta también tiene un protagonismo destacado en la nueva configuración, ya que se puede desplazar en ambos sentidos por los nuevos espacios pacificados. El cambio en la distribución de los usos del espacio urbano en este ámbito es importante. Hasta ahora en Almogàvers había tres carriles de circulación, un carril bus –aunque desde la reforma del primer tramo de Pere IV ya no circulaban buses– y dos cordones de aparcamiento, y en Zamora había dos carriles de circulación y dos cordones de aparcamiento. Y las aceras eran más estrechas y segregadas de la calzada.
Además, en la intersección entre las dos calles se ha generado una plaza que, aprovechando las características de los cruces de la trama Cerdà, se convierte en una zona verde con grandes parterres circulares en el centro. La superficie de la plaza es de unos 2.000 m2. En cuanto al mobiliario urbano, se han colocado nuevos aparcamientos de bicicletas a lo largo de ambas calles, nueva iluminación con faroles de columna vertical y papeleras, y se ha restaurado la fuente ubicada en la esquina de Almogàvers con Pamplona. Y en cuanto al verde, se han mantenido los árboles que había en las esquinas y calles adyacentes y a lo largo de los dos recorridos se han plantado nuevos –lledoners, robles australianos, bellaombres, lauros, washingtònia, palmeras de la reina, yucas y cordilinas–, además de nuevos arbustos, todo con su red de riego correspondiente.
A nivel de servicios, la nueva configuración mejora de forma sustancial su relación con la naturaleza. Por un lado, se completa la red de frío y calor centralizado Districlima en las dos calles, que permite calefactar y refrigerar los edificios y el agua sanitaria con un sistema un 30% más eficiente. También se incorpora el sistema de drenaje SUDS, que hace permeable el suelo en áreas urbanas, protege las masas de agua que rodean la ciudad y reduce las inundaciones. Y se ha instalado la red de recogida neumática. La inversión ha sido de unos 7,8 millones de euros, y los trabajos los ha llevado a cabo el Instituto Municipal de Urbanismo (IMU).