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Barcelona ya controla de manera remota todo el alumbrado público de la ciudad. Después de cuatro años de trabajos para conectar los cuadros eléctricos de mando con el centro de control mediante fibra óptica o GPRS, el Ayuntamiento puede gestionar telemáticamente los 158.000 puntos de luz repartidos por los diez distritos.
El sistema permite actuar desde un ordenador sobre los 2.582 cuadros eléctricos que controlan el alumbrado, cada uno de los cuales gobierna aproximadamente 60 puntos de luz. Así, se puede ordenar el encendido o el apagado de una zona en cuestión de segundos, programar horarios específicos o modificar la intensidad de la iluminación según las necesidades.
La teniente de alcaldía responsable de Servicios Urbanos, Laia Bonet, ha destacado que esta tecnología permite adaptar el alumbrado a las condiciones meteorológicas, a los eventos especiales y a las necesidades de cada espacio. También facilita la gestión de incidencias en tiempo real y permite corregirlas con más rapidez.
Apagar las luces para los fuegos de la Mercè
Una de las aplicaciones del sistema es la gestión del alumbrado durante grandes eventos. Por ejemplo, coincidiendo con el último Piromusical de las fiestas de la Mercè, el Ayuntamiento apagó algunos puntos de luz a petición de la organización para mejorar la visibilidad de los fuegos artificiales.
El control remoto también permite actuar sobre una zona sin necesidad de desplazar operarios para manipular manualmente los cuadros eléctricos. Esta capacidad habría facilitado la gestión del alumbrado en eventos como la exhibición de Fórmula 1 en el paseo de Gracia de 2024.
Según los responsables municipales, el sistema también habría permitido responder mejor a los problemas de visibilidad que sufrieron los ciclistas de la Vuelta a Barcelona en 2023.
Otro ejemplo es el eclipse solar del 12 de agosto pasado. Ese día, el encendido del alumbrado estaba programado para las 20.53 h, pero se adelantó porque la luz natural empezó a disminuir hacia las 20.24 h.
Las luces se adaptan a la luz natural y a la meteorología
Hasta ahora, el alumbrado público se regía principalmente por relojes astronómicos, que fijaban los horarios de encendido y apagado según la salida y la puesta de sol. El nuevo sistema incorpora un control dinámico que permite avanzar o retrasar estos horarios según la luminosidad real.
De esta manera, en días oscuros o lluviosos se puede encender antes el alumbrado, mientras que en jornadas más claras se puede retrasar para favorecer el ahorro energético.
El sistema utiliza sensores situados en un tejado de referencia de la calle de Torrent de l’Olla, en el barrio de Gràcia. A partir de las medidas de luminosidad de este punto, se establece una correlación con las condiciones de las calles de la ciudad, clasificadas en tres grandes tipologías según si son vías estrechas, calles más anchas o grandes avenidas.
El control empieza a medir la luz una hora antes de la puesta de sol y ajusta el encendido en función de los resultados. Por eso, las luces no se encienden ni se apagan al mismo momento en toda Barcelona, sino que el horario varía según las características de cada zona.
Un contrato de 63,4 millones para renovar el alumbrado
En enero de 2027 entrará en vigor el nuevo contrato de mantenimiento y conservación del alumbrado público, dotado con 63,4 millones de euros para el periodo 2027-2031.
El objetivo es renovar las instalaciones y consolidar la transición hacia una red más inteligente. Uno de los retos municipales para el próximo mandato es que el 75% de los puntos de luz de la ciudad sean de tecnología LED.
Actualmente, aproximadamente el 40% de los puntos de luz de Barcelona ya utilizan esta tecnología, de manera que todavía queda recorrido para alcanzar el objetivo fijado.