La ciudad de Barcelona ha fijado como objetivo prioritario suprimir completamente las listas de espera de los cursos de catalán que organiza el Consorci per a la Normalització Lingüística (CNPL). Así lo ha manifestado la comisionada del Catalán, Marta Salicrú, después de una reunión con el alcalde Jaume Collboni y el presidente de Òmnium Cultural, Xavier Antich.
El objetivo para 2026 y la petición de Òmnium
Òmnium ha reclamado que antes del final de 2026 no haya ninguna persona en lista de espera para acceder a los cursos. En este sentido, Salicrú ha afirmado: Tenemos como prioridad aspirar a una lista de espera cero para las personas que quieren aprender catalán en Barcelona
, definiendo este hito como un objetivo clave dentro del mandato actual.
Datos actuales e incremento presupuestario previsto
Este primer trimestre de 2024, un total de 1.714 personas se han quedado sin plaza disponible. Para hacer frente a esta situación, el Ayuntamiento planea aportar entre 600.000 y 700.000 euros, destinados al contrato de quince nuevos técnicos que reforzarán el área barcelonesa del Consorcio.
Evolución reciente en plazas y demanda
Marta Salicrú ha destacado que durante los primeros meses del año ya se ha registrado un aumento del 30% en el número de plazas ofrecidas por el Consorcio, hecho que ha permitido reducir también un 30% la lista de espera. A pesar de ello, también se ha observado un incremento paralelo en la demanda de los cursos.
A pesar del interés creciente por estudiar catalán, poco a poco vamos reduciendo las listas de espera gracias a más inversiones tanto del Ayuntamiento como de la Conselleria de Política Lingüística
, ha subrayado Salicrú.
Estrategia basada en más recursos humanos y financieros
La aportación económica se traduce principalmente en la posibilidad de ampliar plantilla dentro del Consorcio. A principios de curso se estimó necesaria la incorporación aproximada de treinta técnicos; desde entonces se ha trabajado intensamente para disminuir progresivamente las esperas.
Ahora mismo, todavía se estudia cuál será la demanda realizada por los futuros alumnos para que los servicios tengan suficiente capacidad. Mientras tanto, el consistorio apuesta por aumentar los recursos hasta llegar a los casi setecientos mil euros, lo que permitiría sumar quince profesionales más dedicados exclusivamente a los cursos dentro de Barcelona.