Según el informe 'Tráfico y calidad del aire urbano en el estado español', Barcelona no dispone de una estación que mida específicamente la contaminación generada por el tráfico en una de sus calles con intensidad circulatoria más elevada. Concretamente, el dispositivo está situado en la calle Urgell con avenida Roma, una zona situada en el Eixample caracterizada por una configuración más abierta y con presencia significativa de espacios verdes, hecho que puede reducir las concentraciones contaminantes respecto a calles más concurridas y estrechas.
Situación general en otros municipios
La entidad Ecologistas en Acción ha analizado un total de 25 capitales españolas y ha detectado que otras grandes ciudades como Bilbao, Elche, Granada, Santander o Valladolid comparten esta problemática: los dispositivos de medición no se localizan en las calles donde se esperaría registrar el máximo nivel de contaminación vinculada al tráfico rodado.
Además, se ha constatado que localidades como Badajoz, Guadalajara y Logroño ni siquiera disponen de estaciones específicas para monitorizar el tráfico; el único punto existente está clasificado como una «localización de fondo», es decir, un lugar alejado de los principales focos emisores. En total, según los activistas medioambientales, 19 ciudades presentan una colocación inadecuada de los equipos de vigilancia atmosférica.
Anomalías técnicas en la instalación de los medidores
El estudio también señala otras irregularidades relacionadas con la ubicación física de los aparatos. Por ejemplo, algunos están instalados a una altura excesiva respecto al suelo —casos detectados en Bilbao y Las Palmas de Gran Canaria— o bien están situados fuera del límite reglamentario establecido por normativa europea en cuanto a distancia mínima desde el bordillo (10 metros), circunstancia observada en La Coruña, Alicante, Badajoz, Elche, Logroño, Madrid, Málaga, San Sebastián, Vigo y Vitoria.
Ante este panorama general desfavorable, Ecologistas en Acción identifica como excepciones positivas las estaciones ubicadas principalmente en Gijón, Palma de Mallorca, Pamplona (Iruña), Sevilla, Valencia y Zaragoza. Estas cumplen mayoritariamente los requisitos normativos europeos tanto en lo que respecta a la macroimplantación (distribución territorial) como a la microimplantación (ubicación concreta dentro de la calle).
No obstante, todavía hay puntos dentro de estas ciudades donde sería necesario revisar la colocación de los sensores para garantizar que al menos el 50% estén situados en zonas críticas según los criterios vigentes.
Valoraciones finales y demandas de Ecologistas en Acción
El informe concluye que únicamente una fracción minoritaria de los puntos analizados ejerce adecuadamente la función representativa respecto a la exposición real a los contaminantes atmosféricos por parte de la población urbana. En cambio, un porcentaje mayoritario muestra una adecuación limitada o claramente insuficiente de acuerdo con los parámetros fijados por la nueva Directriz Europea sobre Calidad del Aire.
Ante estos resultados alarmantes, Ecologistas en Acción exige a las autoridades responsables que el proceso legislativo para incorporar esta directriz al marco legal estatal finalice antes de un año desde este momento. Además, piden que cada ciudad cuente al menos con una estación ubicada estratégicamente en un punto crítico de elevada contaminación atmosférica causada por el tráfico rodado.
