El Ayuntamiento de Barcelona y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) han puesto en marcha un vehículo para sancionar las infracciones que se cometen en los carriles bus de la capital catalana. Se trata de la detección de "malas prácticas", tal y como subrayan en el comunicado, que cometen conductores privados y de mercancías como la parada o estacionamiento en este espacio reservado al autobús.
La medida busca mejorar la velocidad del transporte público y la seguridad vial, ya que "se evitarán maniobras complejas para esquivar" los automóviles parados. El coche circulará en periodo de pruebas hasta mayo, entonces empezará a multarse. El importe de las penalizaciones se mueven entre los 60 y 200 euros, dependiendo de cada caso.
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