Barcelona ha llegado a las puertas de las 7.000 terrazas de bares y restaurantes. La ciudad cuenta actualmente con 6.899 licencias vigentes, cerca de 400 más que en 2022, según datos municipales. El aumento, de un 6,1% en tres años, confirma una tendencia sostenida que vuelve a situar en el centro del debate el uso del espacio público, la convivencia vecinal y el peso de la restauración en la vida urbana.
Entre 2022 y 2025, el Ayuntamiento ha autorizado 1.192 nuevas terrazas, pero también ha denegado 1.117. El crecimiento ha sido especialmente intenso después de la pandemia, aunque el ritmo se ha ido moderando: de las 486 licencias concedidas en 2022 se ha pasado a 220 en 2025.
L’Eixample concentra una de cada tres terrazas
El mapa de las terrazas en Barcelona continúa teniendo un epicentro claro: l’Eixample. El distrito acumula 2.296 licencias, una de cada tres de toda la ciudad. Por detrás se encuentran Sant Martí, con 1.096; Sants-Montjuïc, con 678; Ciutat Vella, con 568; Sant Andreu, con 467; y Sarrià-Sant Gervasi, con 466.
En términos de densidad, Barcelona tiene una media de cuatro terrazas por cada mil habitantes, pero l’Eixample dobla ampliamente esta cifra, con 8,3 por cada mil vecinos. Ciutat Vella también se sitúa por encima de la media, con 4,9, y Sant Martí alcanza 4,3.
El crecimiento relativo más fuerte, sin embargo, no se ha producido en los distritos más saturados, sino en Sant Andreu, donde las terrazas han aumentado un 11%, y en Nou Barris y Horta-Guinardó, con incrementos del 8,5%.
Más licencias en Sants-Montjuïc y Sant Martí
En cuanto a las nuevas autorizaciones concedidas entre 2022 y 2025, Sants-Montjuïc lidera el ranking con 235 licencias, casi el 20% del total de la ciudad. También destacan Sant Martí, con 200, l’Eixample, con 196, y Sarrià-Sant Gervasi, con 109.
La fotografía cambia si se miran las denegaciones. En l’Eixample se han rechazado más de 400, más del doble de las concedidas. En Ciutat Vella, las denegaciones superan las 200, frente a solo 58 autorizaciones nuevas. En cambio, en distritos como Sants-Montjuïc o Sant Martí se han concedido más permisos de los que se han denegado.
El Gremio defiende que todavía hay margen
El Gremio de Restauración de Barcelona considera que el incremento de los últimos años es “muy moderado” y defiende que la ciudad todavía puede asumir más terrazas. El director, Roger Pallarols, sostiene que forman parte del “ADN” barcelonés y que son “imprescindibles” para muchos negocios.
Pallarols recuerda que más del 80% de las terrazas tienen cuatro mesas o menos y, por tanto, asegura que la mayoría son de dimensiones reducidas. También denuncia una “cultura de la traba” dentro de la administración y considera que el sector de la restauración sufre una presión inspectora excesiva.
Según el Gremio, bares y restaurantes son una pieza clave de la economía de la ciudad y representan un 6% del PIB directo. Por ello reclaman un trato más facilitador por parte del Ayuntamiento y una inspección que se centre en los casos graves que afectan a la convivencia o la seguridad.
Los vecinos reclaman menos ocupación del espacio público
La Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona ve la situación desde un ángulo opuesto. Su vicepresidenta, Ana Menéndez, alerta de que las terrazas han ido “colonizando” el espacio público y defiende que hay que avanzar hacia el “decrecimiento”.
La FAVB considera que la ordenanza actual permite ocupaciones excesivas en ramblas, plazas y aceras, y reclama una regulación más estricta. Menéndez advierte de que el espacio público es limitado y debe garantizar usos diversos, no solo la actividad económica vinculada a la restauración.
La entidad pone el foco especialmente en distritos como Ciutat Vella y el Eixample, donde asegura que se concentran muchas quejas vecinales y situaciones de incumplimiento reiterado.
Más de 2.400 expedientes sancionadores en un año
La actividad inspectora continúa siendo elevada. Durante el 2025, el Ayuntamiento ha incoado 2.400 expedientes sancionadores vinculados a terrazas, una cifra muy similar a la del 2024, cuando fueron 2.432. Aun así, el volumen es inferior al del 2023, con 2.652, y queda lejos de los 3.549 expedientes del 2022.
En total, entre el 2022 y el 2025 se han abierto 11.033 expedientes sancionadores. Las infracciones más habituales tienen que ver con la instalación de elementos no autorizados, el exceso de ocupación, la reducción grave de la anchura de la acera o la actividad sin licencia.
En el 2025, el Eixample ha concentrado el número más alto de expedientes, con 967, seguido de Ciutat Vella, con 539, y Sant Martí, con 320.
Un debate pendiente de resolver
El conflicto entre restauradores y vecinos continúa encallado políticamente. Las iniciativas ciudadanas impulsadas por la FAVB y por el Gremio de Restauración quedaron paradas antes de llegar al plenario municipal, después de decaer en la Comisión de Urbanismo.
El gobierno municipal defiende que el debate no se puede resolver desde posiciones tan enfrentadas y apuesta por mantener la ordenanza actual mientras se analizan posibles puntos de acuerdo. Mientras tanto, la ciudad continúa sumando terrazas y el dilema de fondo continúa abierto: ¿hasta qué punto Barcelona puede hacer crecer la actividad de bares y restaurantes sin tensionar aún más el espacio público y la convivencia en los barrios?