El Ayuntamiento de Barcelona ha cerrado el ejercicio 2025 habiendo alcanzado un alto grado de ejecución presupuestaria. Con un 96,4% de ejecución total, el año pasado el consistorio realizó un gasto no financiero de 3.648 M€ en inversiones y gasto corriente. Este porcentaje es un 3,4% más alto que en el ejercicio anterior. En concreto, en el ámbito de la inversión (capítulos 6 y 7), se invirtieron 654 M€, con una ejecución del 95%, lo que sitúa el 2025 como uno de los ejercicios con más millones de euros invertidos en la ciudad, consolidando un ritmo inversor muy elevado.
La liquidación del presupuesto 2025 –3.922,7 millones añadiendo las modificaciones del presupuesto prorrogado–, constata de nuevo la solvencia económica de las cuentas de la ciudad y reafirma la capacidad de transformar los recursos presupuestados en actuaciones concretas sobre el territorio y para la mejora de los servicios públicos de la ciudad.
Asimismo, el Ayuntamiento vuelve a cerrar el ejercicio en positivo, con un superávit de 51,8 M€, un resultado que se sitúa en línea con el objetivo de mantener una capacidad de financiación (CNF) igual o superior a cero, tal como establece la ley de estabilidad presupuestaria, manteniendo su margen de actuación. Esta cifra supone el 1,4% del total del presupuesto municipal.
El teniente de alcaldía de Economía, Vivienda, Hacienda y Turismo, Jordi Valls, ha destacado que “el presupuesto es el instrumento que convierte en realidad las propuestas políticas. Sin marco presupuestario, las propuestas se quedan en ideas”. “Invertimos más que nunca, mejoramos los datos de ejecución respecto a 2024. Pagamos más rápido que muchas administraciones, y lo hacemos manteniendo unas ratios de endeudamiento y de ahorro bruto solventes”, ha añadido.
En detalle, y por capítulos, en cuanto al gasto corriente (capítulos 2 y 4), se han ejecutado 2.406 M€, con un grado de ejecución del 96%, también superior al de los ejercicios anteriores. Por su parte, el endeudamiento se recorta respecto al año anterior y se sitúa en 942,4 M€, por debajo de los 1.035,7 M€ de 2024. En relación con los ingresos corrientes, la deuda representa el 26%, claramente por debajo del límite interno del 35% que se fija el Ayuntamiento, y confirma un margen amplio para seguir financiando inversiones sin comprometer el equilibrio financiero.
A lo largo de 2025, las tres principales agencias de calificación han mejorado el rating de Barcelona, situándolo por encima del rating soberano de España en cuanto al perfil crediticio intrínseco. Esta evolución refleja la confianza de los mercados en la capacidad financiera del Ayuntamiento y en la solidez de su modelo de gestión.
Pago ágil a proveedores y ejecución de los principales operadores
Asimismo, el período medio de pago a proveedores se mantiene en 21,6 días, por debajo del objetivo máximo de 30 días que establece el Ayuntamiento, lo cual consolida una relación fluida con el tejido empresarial y proveedor de la ciudad. Este plazo contribuye a dar estabilidad a la actividad económica vinculada a los contratos y servicios municipales.
El elevado nivel de ejecución presupuestaria también se traslada a los principales operadores municipales, que han llevado a cabo la práctica totalidad del gasto e inversión prevista. Por orden, encabeza el listado BIMSA, con el 48% de la ejecución que ejecuta el 48% de las inversiones municipales, seguido del Instituto Municipal de Urbanismo y el Consorcio de Educación.
La liquidación de 2025 confirma, así, que el conjunto del sector público municipal funciona de manera coordinada para transformar los recursos presupuestados en proyectos y servicios para la ciudadanía de acuerdo con las prioridades del gobierno.
