Barcelona: cabeza de puente de Jeffrey Epstein en Europa para su red corrupta

Epstein captaba chicas en Barcelona a través de agencias de modelos

04 de febrero de 2026 a las 13:09h

La desclasificación de miles de documentos judiciales en Estados Unidos sobre el caso Jeffrey Epstein ha vuelto a sacudir la opinión pública y aporta nuevos detalles sobre el alcance internacional de la trama de explotación sexual que el magnate tejió durante años

Justo se acaba de descubrir que Barcelona habría sido su cabeza de puente en Europa: entre la documentación hecha pública por el Department of Justice, Barcelona aparece como uno de los principales nodos europeos de una red basada en dinero, falsas oportunidades profesionales y la captación sistemática de jóvenes.

Epstein, financiero norteamericano con acceso directo a las élites políticas, económicas y culturales de Occidente, mantuvo durante décadas una doble vida: relaciones de alto nivel en público y, en paralelo, una estructura dedicada al abuso y explotación sexual de chicas muy jóvenes.

Detenido en 2019 por tráfico sexual y abusos reiterados, apareció muerto en su celda de Nueva York en unas circunstancias calificadas oficialmente de suicidio, pero rodeadas de anomalías. Su muerte no cerró el caso; al contrario, aceleró la publicación de los llamados Epstein Files.

Uno de los colaboradores clave señalados en los documentos estaba establecido en Barcelona. Se trata de Daniel Siad, ciudadano franco-argelino que, según correos electrónicos y mensajes intervenidos, actuaba como facilitador y captador desde la capital catalana.

RED DE CAPTACIÓN

Su método se basaba en supuestas agencias de modelos y contactos directos con jóvenes que aspiraban a abrirse paso en el mundo de la moda o a viajar al extranjero. En las comunicaciones con Epstein, describía Barcelona como un entorno “más seguro que París” y especialmente favorable por la afluencia constante de turistas

Los mensajes muestran un patrón repetido: localización de jóvenes, alojamiento temporal —en algunos casos en su propio piso— y envío de fotografías y vídeos para que Epstein valorara el perfil. El magnate pedía detalles sobre la edad y mostraba un interés especial por aquellas que aparentaban ser más jóvenes. A partir de aquí, algunas pasaban a tener contacto directo con él.

El vínculo económico era central en la relación. Epstein asumía gastos como billetes de avión, hoteles de lujo, alquileres o transferencias de dinero. En Barcelona, diversas jóvenes le pedían ayuda económica para subsistir mientras esperaban trabajos en el sector de la moda o para hacer frente al alquiler, una dependencia que, según los documentos, iba acompañada de exigencias explícitas.

La capital catalana no era solo un punto de captación, sino también una base logística para organizar desplazamientos internacionales. Los archivos reflejan viajes frecuentes de mujeres desde Barcelona hacia Miami y otras ciudades europeas. El concepto de “asistentes” aparece de manera recurrente: jóvenes de entre 21 y 25 años, con capacidad de moverse en entornos empresariales y políticos de alto nivel, según la definición del propio Epstein.

La documentación judicial también deja claro que Siad no era el único intermediario. Otros colaboradores enviaban perfiles de mujeres desde diferentes puntos del mundo, incluidas jóvenes residentes en Barcelona, mientras Epstein intervenía directamente en el proceso de selección y daba la aprobación final.

Más allá de los hechos acreditados, el caso continúa alimentando la controversia sobre el alcance real del poder de Epstein. Algunas teorías apuntan a que su red habría servido también para obtener material comprometido contra figuras influyentes, como herramienta de presión.

Lo que sí confirman los documentos desclasificados es que el magnate operó durante años con una sensación de impunidad casi absoluta, sostenido por una red internacional de facilitadores y contactos opacos. Barcelona, según estos archivos, fue uno de los escenarios donde esta maquinaria funcionó con normalidad hasta que la caída de Epstein destapó una de las tramas de abuso y corrupción más graves de las últimas décadas.