La librería Medios, la única de Barcelona especializada en libros de comunicación e imagen, cerrará el próximo 19 de julio según ha adelantado el diario 'Ara' y ha confirmado la ACN este jueves. Los tres socios han vendido el local del Raval donde se establecieron en 1999 –la librería nació en 1996 en la calle Còrsega- porque el negocio, tal y como lo habían conocido, ya no es rentable. "Hace tiempo que le dábamos vueltas porque ha cambiado mucho la forma de comprar y de vender. Y desde la pandemia hacia aquí se ha notado mucho la diferencia", resume Rosario Garcia en declaraciones a la ACN. La librería bajará la persiana pero Medios no acaba del todo: mantendrá la venta en línea, encarada a bibliotecas e instituciones sin descartar la venta a particulares.
"Será un cambio; de estar abiertos al público 26 años a trabajar… de otra manera. Un cambio grande, y también quizás más relajado", asume la librera todavía desde el local del Raval donde todavía despacharán hasta el próximo 19 de julio.
Medios aterrizó en el Raval en 1999 de la mano de sus tres socios, Rosario, Enrique y Rosa. Después de tres años en la calle Còrsega, el local se trasladó a la calle Valldonzella, junto a la Facultad de Comunicación Blanquerna, de la Universidad Ramon Llull. Durante años, sus estudiantes y los de otras facultades y centros educativos del barrio alimentaron la caja de la librería.
Pero desde hace tiempo este consumo ha ido a la baja, por varias razones. Rosario Garcia dice que ya hace mucho que "daban vueltas" al cierre del local, por el cambio de hábitos de consumo hacia el entorno digital, y la consecuente caída de las ventas físicas. La pandemia lo ha terminado de precipitar.
Así pues, después de 26 años Medios dejará de tener una librería abierta al público, pero no desaparecerá del todo. "A partir de ahora trabajaremos encarados a las bibliotecas de universidades, de instituciones públicas y privadas", detalla la socia fundadora de la librería. Lo harán desde un local de la calle Varsovia, en el Guinardó, donde tendrá la oficina la empresa. El negocio, reorientado a la venta en línea. Con todo, Rosari no descarta que los clientes particulares puedan seguir pidiéndoles libros, eso sí, ya no detrás del escaparate.
