El informe forense sobre la muerte de Isak Andic, fundador de Mango, no ha detectado lesiones en las manos ni en los antebrazos compatibles con un intento de protegerse durante la caída que le costó la vida en Montserrat.
Según fuentes conocedoras de la autopsia a las que ha tenido acceso El Español, este tipo de marcas suelen aparecer en caídas accidentales, cuando la víctima intenta frenar el impacto con un gesto instintivo. En este caso, sin embargo, no se han encontrado estas llamadas “lesiones de protección”.
UNA PIEZA MÁS EN LA INVESTIGACIÓN
A pesar de este elemento, los investigadores de los Mossos d’Esquadra mantienen como principal hipótesis la de un accidente, aunque no descartan otros escenarios. La ausencia de lesiones no es concluyente por sí sola, pero obliga a analizar con más detalle cómo se produjo la caída.
En medicina forense, las manos son uno de los puntos clave para detectar una posible reacción. Abrasiones, contusiones o fracturas pueden indicar un intento de protegerse, pero su ausencia puede responder a múltiples factores: la velocidad de la caída, la superficie de impacto o incluso la falta de tiempo de reacción.
¿UNA CAÍDA SIN MARGEN DE REACCIÓN?
Los expertos apuntan que una pérdida súbita de equilibrio o un desmayo pueden impedir cualquier movimiento instintivo. También influye la dinámica del impacto, que puede hacer que el cuerpo golpee directamente sin que las extremidades superiores intervengan.
Por eso, la autopsia no se analiza de forma aislada. Los investigadores tienen en cuenta el conjunto de indicios: la inspección del lugar de los hechos, la posición final del cuerpo, el terreno y posibles antecedentes médicos.
LA FAMILIA DENUNCIA FILTRACIONES
En paralelo, la familia Andic ha criticado las filtraciones sobre un caso que continúa bajo secreto judicial. En un comunicado, lamentan que estas informaciones “vulneran la presunción de inocencia” de Jonathan Andic y causan un “daño injustificable” a la memoria del empresario.
La investigación continúa abierta con un objetivo claro: reconstruir con precisión qué pasó en los instantes previos a la caída. En este proceso, también lo que no se encuentra —como las lesiones en las manos— se convierte en una pieza clave para entender el caso.
