Nacida en 1925 con el nombre de Herder, la librería comenzó su actividad con un perfil muy específico: poner al alcance del público barcelonés obras procedentes de Alemania que entonces eran difíciles de encontrar. Con el paso del tiempo, aquel proyecto inicial se ha convertido en una de las librerías de referencia de la ciudad, testigo de generaciones de lectores y de profundos cambios sociales y culturales.
Resistir y continuar
Impulsada por Antonio Schaedel, vinculado al Instituto Herder de Friburgo, Alibri ha tenido que afrontar etapas especialmente complejas. La colectivización durante la Guerra Civil marcó uno de los momentos más delicados, así como la subasta de 1949, que amenazó seriamente la continuidad del negocio. Fue, sin embargo, la implicación directa de los libreros la que permitió salvar el proyecto y mantener viva la librería. Hoy en día, lectores como Joan Capdevila aseguran que Alibri es “una de esas librerías donde todavía te puedes perder sin prisas”. “Me gusta poder curiosear, mirar, descubrir títulos que no venía a buscar. Esto no pasa en todas partes”, comenta, satisfecho con el ambiente tranquilo y acogedor del espacio.
Cambios, continuidad y proyección
El cambio de nombre a Alibri, en 1999, marcó una nueva etapa, que se consolidó en 2022 con la incorporación al grupo Bookish, hecho que permitió garantizar su viabilidad. Hoy, la librería ofrece un catálogo de unos 100.000 títulos, pensado para públicos muy diversos y con amplios intereses. También los estudiantes encuentran en ella un punto de referencia. Laia, estudiante de Filología, remarca que “es una librería muy vinculada a la universidad”. “Cuando necesito bibliografía o ediciones concretas, sé que aquí sabrán orientarme. Incluso cuando no tienen el libro que pido. Es impresionante”, añade, subrayando la sensación de confianza que le genera
Celebrar el pasado para encarar el futuro
Ubicada en la calle Balmes, 26, la librería ha sido durante cien años un punto de encuentro para lectores, editores y profesionales del sector. Desde Alibri lo tienen claro: continuar leyendo el presente sin perder de vista el futuro, siempre con los libros como hilo conductor. Para muchos clientes, Alibri es mucho más que un lugar donde comprar libros. “Forma parte de mi día a día cultural”, afirma Pere Salgado, de 86 años y lector fiel. “Es un espacio vivo, con historia, pero que a la vez ha sabido adaptarse a los tiempos”. Un sentimiento compartido por buena parte de su clientela, que celebra el centenario con la certeza de que Alibri continuará siendo, durante muchos años más, una librería imprescindible en Barcelona.