Este martes, el Consejo de Ministros ha aprobado declarar como Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de bien mueble, el mural cerámico creado por Joan Miró que preside la fachada de la Terminal 2B del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. La iniciativa fue puesta en marcha por el Ministerio de Cultura en noviembre de 2025 con la apertura del procedimiento administrativo que culmina en esta resolución, que otorga el nivel más alto de protección según la normativa vigente.
Un encargo emblemático y colaboración artística destacada
Esta obra monumental es fruto de la colaboración entre el artista catalán Joan Miró y el ceramista Josep Llorens Artigas. Fue un encargo impulsado por el Ayuntamiento de Barcelona, destinado a modernizar visualmente la ampliación aeroportuaria realizada en 1968. El mural mide 50 metros de ancho por 10 metros de altura y está compuesto por un total de 4.865 baldosas esmaltadas rectangulares.
Largo recorrido conjunto de los artistas
La asociación creativa entre Miró y Llorens Artigas no se limita solo a este proyecto; forma parte de una etapa prolífica dedicada a los grandes murales cerámicos desarrollados entre las décadas de los años 1940 y 1980. Otros ejemplos destacados incluyen obras situadas en lugares internacionales relevantes, como la sede de la UNESCO en París (1957), la Universidad Harvard (1960), el Museo Solomon R. Guggenheim (1967), la Fundación Maeght (1968), así como en el Palacio de Congresos de Madrid (1979).
Medida y características técnicas del mural
Diseñado para dar una cálida bienvenida a los viajeros que aterrizan en Barcelona, este panel destaca por sus dimensiones excepcionales: ocupa una superficie aproximada de 500 metros cuadrados, distribuidos en las casi cinco mil piezas cerámicas horizontales que suman un peso total cercano a las 35 toneladas.
Todas las baldosas fueron cocidas mediante un horno noborigama en el taller del propio Josep Llorens Artigas. Este tipo particular de horno proporciona resultados desiguales en textura y coloraciones, hecho que contribuye a los efectos visuales singulares producidos por el esmaltado libre aplicado por los dos artistas.
Se han necesitado hasta 464 hornadas para acabar las piezas individuales que conforman este mosaico.
Montaje e inauguración del mural
La obra se instaló durante seis meses a lo largo de 1970, con una media diaria de unos 60 paneles colocados cada día a fin de ocupar completamente sus 500 metros cuadrados. Finalmente, se inauguró oficialmente el 18 de marzo de 1971.
Joan Miró: "Barcelona tendría la gran obra que aún no le había ofrecido"
A través de esta creación, Joan Miró cumplió una promesa formulada años antes: "Barcelona tendría la gran obra que aún no le había ofrecido". Esta declaración data del mismo año en que se encargó el mural, el 1968.