El 68º Rally Internacional de Coches de Época Barcelona-Sitges recupera la esencia del siglo XX con más de setenta vehículos antiguos

Con indumentaria de época y motores rugiendo, el Rally Barcelona-Sitges ha sido un espectáculo visual y sonoro que ha transportado a los espectadores a otra época

01 de marzo de 2026 a las 12:35h
Actualizado: 01 de marzo de 2026 a las 12:38h

La plaza Sant Jaume de Barcelona ha acogido este domingo la salida del 68º Rally Internacional de Coches de Época Barcelona-Sitges, que ha reunido un total de aproximadamente 70 vehículos, entre coches y motocicletas, todos fabricados antes del año 1928. Esta cita anual, que transforma el centro barcelonés en una auténtica exposición rodante del pasado, ha contado con participantes que mantienen la tradición de utilizar indumentaria de época para recrear fielmente el ambiente social y estético de los primeros años del siglo XX.

Los característicos sonidos metálicos de los motores centenarios y el humo blanco generado por los vehículos han captado la atención tanto de los residentes como de los visitantes, muchos de los cuales se han detenido para inmortalizar con fotografías unas piezas automovilísticas que habitualmente no pueden circular por las calles urbanas.

Recorrido y llegada a Sitges

El inicio oficial del rally se ha producido puntualmente a las 10:30 horas, cuando la comitiva ha abandonado la plaza Sant Jaume para emprender un trayecto de unos 46 kilómetros, siguiendo las calles Via Laietana y Paral·lel hasta el municipio costero de Sitges. La llegada está prevista hacia el mediodía, momento en que los vehículos quedarán expuestos en el exterior para que tanto vecinos como turistas puedan contemplarlos detalladamente.

Dentro del conjunto de participantes sobresale la presencia de Enric Prat, natural de Sant Fruitós de Bages, quien conduce un Renault fabricado el año 1918, heredado de su abuelo. En declaraciones a la agencia ACN, Prat explicó que ya durante la infancia él y su hermano acompañaban al abuelo a los rallies; ahora son ellos quienes asumen el volante. Según manifestó: "Nos ha cedido el volante". También destacó que participar en esta actividad representa mucho más que una simple experiencia: "Es un momento compartido con el abuelo, es su pasión y nos la ha transmitido".

Además, Prat subrayó la complejidad técnica inherente a conducir estos vehículos antiguos: "Requiere una atención constante; tienes la sensación de que controlas completamente el coche. Tienes que estar pendiente en todo momento; comparado con los automóviles actuales es una experiencia radicalmente diferente".

Por otro lado, Josep Montaner, procedente de Sant Vicenç de Castellet y participante por sexta vez consecutiva con un vehículo fabricado el año 1929, equipado con un motor de seis cilindros en línea y capacidad para siete ocupantes, también ha estado presente. Este año completa el recorrido acompañado por dos hijas suyas, así como por su hermana y dos amigas. Sobre esta participación reiterada afirmó: "Es una afición donde disfrutamos mucho".

Encuentro internacional de entusiastas automovilísticos

Esta convocatoria histórica atrae aficionados provenientes tanto de diferentes puntos dentro del Estado español como desvistos internacionales interesados en apreciar vehículos clásicos únicos e intercambiar conocimientos sobre restauración así como conservación del patrimonio automovilístico.

Destacan especialmente visitantes como Madeleine procedente de Portugal, quien ha viajado junto a un vehículo datado el año 1899 junto con un triciclo fabricado el año 1898, conducido por su madre. En relación con esta participación transfronteriza indicó: "Seguimos el calendario ibérico dedicado a carreras y rallies; es muy importante para mis padres. Creo que adoran Sitges porque se ha convertido casi en una tradición familiar".

Vínculo histórico con el Año Gaudí 2026

La edición actual se sitúa dentro de las actividades conmemorativas dedicadas a celebrar el llamado Any Gaudí 2026, iniciativa centrada en reivindicar la figura emblemática así como el legado arquitectónico de Antoni Gaudí. Esta coincidencia temporal vincula dos fenómenos emblemáticos vinculados al mismo período histórico: Por un lado, el movimiento modernista catalán caracterizado por su estallido creativo; y, paralelamente, la introducción de los primeros automóviles como símbolo paradigmático del progreso tecnológico iniciado durante los primeros años del siglo XX.