28 años de prisión: lo que pide la fiscalía para un entrenador de Barcelona que abusaba de niños de entre 8 y 11 años

El acusado ya había sido sentenciado en 2020 por posesión de pornografía infantil

18 de marzo de 2026 a las 11:57h
Actualizado: 18 de marzo de 2026 a las 12:29h

La Fiscalía de Barcelona pide para J.C.O., un entrenador de fútbol en la categoría de alevines, un total de 28 años de prisión por cinco delitos continuados de abusos sexuales a menores de 13 años con “prevalencia de relación de superioridad”, según ha informado El Periódico.

ACTOS DEPLORABLES

El acusado hacía de entrenador de equipos de fútbol de benjamines y alevines en la ciudad de Barcelona, es decir entrenaba niños de entre 8 y 11 años. Hasta aquí, todo normal.

Lo que ya no es tan normal es que una vez en el vestidor, a la hora de ducharse, el entrenador se sentaba en un banco a observarlos. Con la excusa de hacerles cosquillas, les tocaba en las nalgas, las piernas y los genitales con el propósito de "satisfacer su ánimo libidinoso". Hasta llegó a pellizcar a uno de los niños en la entrepierna diciéndole "¡Grita como una putita!".

En un torneo de Semana Santa, el acusado obligó dos niños de 9 años a bailar completamente desnudos encima de un banco, mientras él lo miraba a escasos dos metros.

El escrito de la Fiscalía sostiene que el acusado se aprovechaba de “la posición de autoridad” que le proporcionaba el hecho de ser primer entrenador de uno de los equipos para influir en el comportamiento de los niños y “conseguir que estos accedieran con más facilidad a sus designios”.

Según la fiscalía, el acusado consiguió que las víctimas “normalizaran los tocamientos abusivos y los vivieran como un juego, sin adquirir conciencia de la gravedad y significación de los hechos hasta años después”.

Posteriormente, el imputado también entrenó un club de Badalona en el cual un juzgado de la ciudad le abrió una investigación por sus actos.

UNA CONDENA PREVIA

Cuesta entender cómo el imputado continuaba entrenando equipos infantiles después de que en 2020 fuera condenado  a tres meses de prisión y tres años y tres meses de inhabilitación por tenencia de pornografía infantil.

Además el protocolo del club donde entrenaba prohibía explícitamente a los entrenadores acceder a los vestuarios mientras los jugadores se cambiaban o se duchaban. Como máximo, se les permitía controlar desde fuera, cerca de la puerta, por si se producía algún conflicto o para recordar a los niños la hora de salida si se entretenían.

El fin de los abusos llegó cuando el propio presidente del club sorprendió al entrenador haciendo de las suyas en los vestuarios y decidió cesarlo de forma fulminante. Y, a pesar de ello, según la Fiscalía, se las ingenió para acceder “múltiples veces” a los vestuarios después de los partidos, una vez cesado.