Las personas temporeras son uno de los motores económicos más importantes del país, pero por cuestiones técnicas normalmente no entran en las muestras nacionales de las encuestas, por lo tanto, se desconoce de forma científica las características sociodemográficas con las que viven en Andorra. Es por este motivo que Andorra Recerca + Innovació (AR+I) ha impulsado una encuesta que permite obtener una muestra representativa de los temporeros de invierno para saber aspectos como: el trabajo, la vivienda y las redes de apoyo de estas personas.
“Representan un 5,7% de la población, es de interés sociológico y también de país poder tener una encuesta que nos muestre las condiciones de vida de estas personas”, ha explicado durante la presentación de los resultados el coordinador del grupo de Sociología, Joan Micó. La ‘Encuesta Temporero/as de Invierno 2025-26, trabajo, vivienda y redes’ está impulsada por el investigador independiente Lluc Sasplugas Vázquez, quien ha recibido la colaboración del coordinador Micó y de la investigadora de AR+I Carla Guillot. “El objetivo es conocer la realidad y dar voz a colectivos que habitualmente no están representados en las encuestas, como los temporeros, actores esenciales para el desarrollo económico del país”, ha explicado Sasplugas.
¿Qué perfil de temporero viene a Andorra?
La encuesta dibuja un perfil de persona temporera: hombre (55% de los encuestados), de 30 años de media, de nacionalidad argentina (42,5%) y que generalmente trabaja en el mundo de la hostelería (65%) o en las pistas de esquí (23%).
Aunque el 46,7% afirma que tiene estudios superiores, los trabajos que desarrollan en el país no están vinculados con estos estudios: trabajan en la cocina y restauración, recepción y limpieza, remontadores o monitores de esquí. Además del perfil definido, hay otras nacionalidades destacadas que vienen a trabajar a Andorra durante la temporada de invierno como son la española (13,6%), chilena (11,3%) o colombiana (10,3%).
Un salario de 1.600 euros
Según los datos extraídos de la encuesta, una persona temporera cobra, de media, 1.604 euros. Si analizamos el salario según el sector al que trabajan cobran más los trabajadores de pistas con una media de 1.703 euros y los que menos trabajan en la hostelería con un salario medio de 1.557 euros. Además, casi el 80% de los encuestados dice que hace horas extras para poder ahorrar más dinero.
El análisis sociológico compara los salarios que cobra una persona temporera respecto a la población general: hay una desigualdad de entre 160 y 600 euros, dependiendo del trabajo que se desarrolle. La desigualdad no se explica solo porque los temporeros accedan a ocupaciones menos cualificadas (segmentación), sino que se observa una cierta penalización salarial. A igualdad de condiciones, horas de trabajo y género, el hecho de ser temporero comporta un salario significativamente menor. Esta penalización aumenta con la cualificación y refuerza la idea de un techo salarial dentro de un mercado fuertemente segmentado.
¿Dónde viven y qué pagan de vivienda?
Las personas temporeras en Andorra invierten, de media, cerca de 400 euros mensuales para pagar la vivienda donde viven y normalmente es por una habitación compartida entre 2 personas de media, es decir, que en global se paga entre 500 y 1.000 euros por una habitación.
Los que más pagan son los que viven en un piso o apartamento compartido con un gasto de 800 euros y los que menos los que viven en hoteles o espacios ofrecidos por el mismo trabajo que pagan entre 292 euros y 243 euros. Un 50,7% vive en pisos o espacios ofrecidos por el trabajo y el 49,3% lo hace en pisos privados, sobre todo compartiendo piso.
Cuando se les pregunta por las condiciones de la vivienda declaran que los precios de los pisos son altos, están masificados, con humedades y falta de aislamiento. El 50% vive entre Encamp, Canillo o el Pas de la Casa, un 23% lo hace en el valle del norte y un 22% en Andorra la Vella y Escaldes-Engordany. De media, tardan más de 30 minutos en llegar al lugar de trabajo.
El 66% dice que ya tenía contrato antes de llegar al país
Finalmente, uno de los otros aspectos que se ha preguntado en la encuesta es si llegaban al país con algún contrato ya pactado. El 66% de los encuestados dice que ya tenían un contrato acordado con la empresa antes de venir a Andorra, un 20% no tenía contrato, pero tenía contactos y un 13% vino a probar suerte.
Cuando se les pregunta sobre las perspectivas de futuro, cerca del 60% dice que al finalizar la temporada quiere intentar volver más adelante, un 20% intenta quedarse en Andorra con otros trabajos y un 11% manifiesta que no quiere volver.
Metodología de la encuesta
Esta investigación se basa principalmente en la aplicación de una metodología de encuesta dirigida por los encuestados —Respondent Driven Sampling o RDS— combinado con un trabajo de campo con encuestadores. También se han hecho dos grupos de discusión, trabajo etnográfico, además de contar con el trabajo de Álvarez et al. (2008) realizado por el mismo grupo de investigación, antiguo centro de investigación sociológica. La muestra es no probabilística, de 313 personas por un universo de 5.031, calibrada según las redes y la vivienda (para representar la población de más difícil acceso) y los datos administrativos de género y sector.
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