La protección de Casa de la Vall cae por errores de forma y evidencia la descoordinación institucional

El Comú de Andorra la Vella no avisó a los propietarios de los terrenos tal como tocaba

03 de marzo de 2026 a las 10:21h

El proyecto de delimitación de los entornos de protección de la Casa de la Vall y de la iglesia de Sant Esteve ha quedado anulado por la Batllia de Andorra por un defecto de forma en la comunicación a los propietarios afectados. El batlle no ha entrado en el fondo de la cuestión, pero la resolución obliga ahora al Gobierno a decidir si apela la sentencia o si reinicia todo el procedimiento desde cero.

Desde el Ministerio de Cultura, que están estudiando el caso, anuncian que si hay que volver a empezar no cambiarán nada del proyecto, ya que la resolución judicial no cuestiona el contenido de la delimitación sino únicamente la forma en que se comunicó el inicio del procedimiento.

El problema se centra en la notificación a los propietarios de los inmuebles afectados por los entornos de protección, y la descoordinación entre administraciones. El Gobierno no disponía de las direcciones particulares y pidió esta información al Comú de Andorra la Vella. El delegado de protección de datos comunal consideró que no se podían facilitar estos datos y se optó por una comunicación diferente, dejando en cada casa una nota, que finalmente ha sido considerada insuficiente por la Batllia.

El resultado es que un proyecto patrimonial de primer nivel ha quedado anulado por una cuestión procedimental básica. La situación pone en evidencia una falta de coordinación preocupante entre administraciones. El Ministerio de Cultura lideraba el proceso, pero el Consejo General de Andorra es la institución directamente vinculada a la antigua sede parlamentaria y el Comú de Andorra la Vella es la administración responsable del planeamiento urbanístico del casco antiguo y de comunicarse con los vecinos. A pesar de esta transversalidad, el procedimiento no ha superado ni el primer filtro judicial.

La delimitación de los entornos no es una cuestión menor. Es un instrumento clave para garantizar la protección efectiva del bien y, al mismo tiempo, un elemento esencial en cualquier proyección internacional vinculada al patrimonio. Sin un marco jurídico sólido, cualquier aspiración exterior queda debilitada.