La preocupante tendencia de la administración a usar el ChatGPT para todo

El uso creciente de la IA en la comunicación pública genera dudas sobre la pérdida de criterio, autenticidad y calidad de los mensajes

17 de abril de 2026 a las 14:24h

En los últimos meses se ha ido consolidando una práctica que empieza a generar inquietud en diversos sectores: el uso creciente y casi indiscriminado de la inteligencia artificial por parte de diferentes departamentos de los comunes y gobierno.

El fenómeno no es nuevo. Desde hace tiempo, profesionales de la comunicación y el diseño ya advertían de un cambio sutil pero evidente en el tono y el estilo de muchas piezas institucionales. Carteles con una estética cada vez más homogénea, imágenes con ese punto artificial difícil de identificar pero fácil de intuir, y composiciones que parecen más generadas que pensadas. Hasta aquí, se podría entender como una adaptación a nuevas herramientas, a pesar del desprestigio constante hacia los profesionales del diseño, ilustradores y fotógrafos.

Pero cada vez es más habitual detectar la huella de la inteligencia artificial en comunicados de prensa, dosieres de actividades e incluso en documentos que deberían reflejar una mirada propia y un conocimiento profundo de lo que se dice. Textos correctos, pero a menudo vacíos de matiz, con frases previsibles, estructuras repetitivas y el tono paternalista del ChatGPT.

La cuestión ya no es solo estética o formal, lo que empieza a preocupar es la pérdida de criterio y de autenticidad en la comunicación institucional. Cuando una administración delega la redacción de sus mensajes a una herramienta automatizada, corre el riesgo de desconectarse del relato que debería construir con responsabilidad e intencionalidad política, o dicho de otra manera, aumenta aún más la distancia entre política y ciudadanía.

Aún más delicado es el hecho de que esta práctica parece haber llegado también al ámbito puramente político. Hay intervenciones públicas, declaraciones e incluso discursos que desprenden una artificialidad difícil de ignorar. Palabras que suenan bien, pero que a menudo no acaban de decir nada (a pesar de que esto ya era habitual en algunos políticos). Mensajes que cumplen con la forma, pero que carecen de fondo o lo hacen previsible y artificial.

¿Qué papel deben tener las herramientas de inteligencia artificial en la administración pública? Todo el mundo que ha trabajado con la IA sabe que es un buen apoyo puntual, pero lo que es intolerable es que se acabe convirtiendo en un sustituto del pensamiento y el trabajo de unos técnicos que pagamos entre todos.

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Sergio Lahoz Dorante
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