La riqueza y diversidad de las zonas húmedas o turberas de Andorra es extraordinaria. En las turberas del país viven cerca de 500 especies de flora, de las cuales 50 están en peligro de extinción. Las turberas son una gran reserva de biodiversidad y acogen el 33% de las especies vegetales de Andorra y son hábitat de numerosas especies de fauna vertebrada e invertebrada. Actúan como esponjas, regulan el transporte de sedimentos y el caudal de los ríos, previenen las inundaciones y son importantes reservas de agua y un sistema natural de depuración de éstas. Además, también actúan como sumideros de carbono, ya que tienen gran capacidad de fijar el CO2.
Con la voluntad de divulgar y dar a conocer todos estos aspectos a la ciudadanía, y con motivo del Día mundial de las zonas húmedas que se conmemora cada año el 2 de febrero, el departamento de Medio Ambiente y Sostenibilidad, ha actualizado la información de la exposición de turberas disponible en la web:
https://www.mediambient.ad/images/stories/biodiversitat/zones_humides/Exposicio _MolleresAndorra.pdf.
Además, de acuerdo con estos contenidos y para hacer una divulgación más cercana e interactiva el departamento, junto con Andorra Sostenible, han preparado una exposición interactiva en línea. El aplicativo (https://view.genial.ly/61e94f2c6e4cde0012e9c299) permite conocer las zonas húmedas que hay en Andorra, los beneficios ecológicos así como también la posibilidad de realizar un cuestionario interactivo.
El Día mundial de las zonas húmedas conmemora el inicio del convenio de Ramsar en 1971. Andorra forma parte de este convenio internacional desde 2012 con la inscripción del Parque Natural del Valle de Sorteny, el Valle de Madriu‐Perafita‐Claror y el Parque Natural Comunal de los Valles del Comapedrosa. La superficie de estos espacios es de 10.809 hectáreas, lo que representa el 23% del total del país. Dentro de los espacios naturales, existe el 40% de las zonas húmedas y el 58% de los estanques del país.
Con el fin de conservación de estas zonas de gran riqueza en biodiversidad, el Gobierno aprobó en 2017 el Plan de acción de las zonas húmedas de Andorra (PAZHA), que responde tanto a los objetivos de la Estrategia nacional de biodiversidad como a los de la Estrategia nacional del paisaje. El PAZHA incluye un diagnóstico del estado de las zonas húmedas del país y el establecimiento de los ejes estratégicos para gestionarlas. En este sentido se han inventariado unas 1.800 turberas y estanques en Andorra, que se sitúan entre 1.300 y 2.700 m de altitud y que se clasifican según su biodiversidad y su funcionalidad.
Actualmente, el Departamento de Medio Ambiente y Sostenibilidad está trabajando, junto con Andorra Investigación + Innovación y los gestores del Parque Natural del Valle de Sorteny, del Valle de Madriu‐Perafita‐Claror y del Parque Natural Comunal de los Valles del Comapedrosa, en un protocolo de seguimiento del impacto del cambio climático en las zonas húmedas, en el marco de este plan de acción.
La protección de las zonas húmedas es una responsabilidad de toda la ciudadanía. En las actividades diarias, de ocio o de turismo hay que actuar en consecuencia, haciendo pequeños gestos que ayudarán a conservarlas y protegerlas, ya que son ecosistemas altamente sensibles. Se deben seguir los caminos y senderos marcados y no pisar las zonas húmedas. No se pueden recoger plantas ni molestar a los animales que viven en ellas, y no se debe dejar basura en la naturaleza.
