El Comú de Encamp ha realizado una intervención de restauración y conservación, de unos 10.000 euros, en el Molí del Guillem, un elemento patrimonial de titularidad privada pero cedido al Comú de Encamp desde 1993 para que vuelva a ser visitable para los turistas que descubren el Tremat. El Molí del Guillem, el cual data aproximadamente del siglo XVI, es el antiguo molino harinero propiedad de Casa Guillem de Encamp y ubicado en un pequeño edificio de arquitectura popular de montaña y propulsado por energía hidráulica y que es un reclamo para los visitantes que descubren Encamp y en particular el Tremat y la Mosquera.
Al acto de inauguración de los trabajos que ha tenido lugar esta tarde ha asistido la cónsul mayor de Encamp, Laura Mas, varios consejeros del comú de Encamp, representantes del Servicio de Patrimonio del Gobierno de Andorra y la familia Guillem, propietaria del edificio. El acto ha consistido en una visita guiada por parte del coordinador de Patrimonio, Museos y Tradiciones del Comú de Encamp, Robert Lizarte, el cual ha explicado cuáles han sido las mejoras que se han realizado.
Lizarte ha destacado que se ha intervenido en diferentes elementos como por ejemplo el rodete que se ha restaurado. En cuanto al canal se ha limpiado y asegurado la zona con una reja y se han reparado pequeños desperfectos. En cuanto al exterior se ha soterrado el hidrante, se ha reconstruido la zona trabajada con piedra, se ha nivelado y dignificado la muela y finalmente se ha restituido el tejado de losas en la forma original.
Por otro lado, Lizarte ha explicado que la construcción actual del molino data del s. XVIII. "Hubo unos desprendimientos que hicieron bajar la montaña y dañaron el molino. En aquel momento, en lugar de tirarlo al suelo, decidieron levantarlo. De hecho, en el muro aún se puede ver el umbral de la puerta original que iba dos o tres metros más abajo".
La cónsul mayor ha agradecido a la familia Guillem que "gracias por permitir que abramos las puertas de vuestra casa para que nuestros visitantes descubran la historia de Encamp" y ha recordado que "nos comprometimos a recuperar y poner en valor los núcleos tradicionales de la parroquia y este es un ejemplo".
La cónsul mayor ha citado otros ejemplos como las pinturas murales de la Mosquera, el Plan de mejora de los entornos de Les Bons, el embellecimiento del acceso al pueblo de Encamp, entre otros, algunas menos visibles como las actuaciones para la mejora del alumbrado o los servicios básicos de agua y alcantarillado. Laura Mas ha recordado que "preservar nuestro patrimonio no es solo una obligación para mantener el legado a las futuras generaciones, sino que es una oportunidad para atraer visitantes con una sensibilidad especial por la cultura y las tradiciones".
Mas ha recordado que el Museo Casa Cristo recibe cada cerca de 3000 visitantes que ahora podrán volver a completar la visita con el acceso al interior del molino, después de los trabajos de conservación.
Durante el acto y como detalle simbólico la cónsul mayor ha hecho entrega a la familia Guillem de un pan de sègol con el símbolo del molino y de Casa Guillem, recordando el hecho de que el molino proporcionaba en la época, la harina necesaria para la elaboración del pan de los vecinos de la zona. Todos los asistentes al acto han recibido un panecillo con el mismo símbolo para recordar el acontecimiento.
Por su parte, Ingrid Torres, una de las nietas de la familia Guillem ha agradecido en nombre de la familia la iniciativa del comú de volver a poner en funcionamiento el molino para que sea visitable. Ha asegurado que para "casa Guillem es todo un orgullo ver funcionar el molino. Desde finales del s. XVI forma parte de casa nuestra familia y de nuestra historia. Lo hemos visto desde que éramos pequeños e incluso lo hemos visitado en excursiones en la escuela". Además, ha matizado que la restauración del molino "es una buena manera de seguir viviendo la cultura y de poder ver y hacer entender cómo funcionaba" la instalación.
