El Museo de la Moto reabrirá este sábado y lo hará desde una nueva ubicación. El nuevo espacio está situado en la entrada del edificio del telecabina de Canillo y este fin de semana acogerá dos jornadas de puertas abiertas para todos los públicos. Los horarios de verano serán de lunes a sábado de 9:30h a 13:30h y de 15h a 19h y los domingos de 10h a 17h. El museo mantendrá a partir del lunes los precios anteriores. La entrada para un adulto tendrá un coste de 5 euros y será gratuita para los niños de hasta 10 años
El nuevo emplazamiento tiene una superficie de cerca de 900 metros cuadrados y actualmente se concentran 120 motos de características especiales y diversas que se han obtenido a partir de cesiones de particulares. La exposición se encuentra en una sola planta, con un recorrido más cómodo y atractivo para el visitante, y cuenta con un escenario y una pantalla gigante instalados con el objetivo de recibir eventos de pequeño formato como conferencias, presentaciones o emisión de competiciones deportivas, entre otros. En esta línea, la primera actividad organizada en el museo tendrá lugar el próximo miércoles 28 de julio con la celebración de la conferencia 'Borda Sabaté y sus vinos' y con una posterior degustación. El precio de la actividad son 5 euros y se puede reservar dirigiéndose al correo electrónico s.amoros@canillo.ad o bien al teléfono +376 753 637. Las plazas son limitadas y se seguirán los protocolos vigentes de prevención y seguridad de la COVID-19.
En cuanto a la frecuentación, según explica el Coordinador del Departamento de Dinamización Turística y Cultural, Francesc Oriol, en el anterior emplazamiento, "el 60% de las visitas anuales se concentraban en los meses de julio, agosto y septiembre. Ahora, con el cambio de ubicación, y teniendo en cuenta que el museo está situado junto al acceso del sector Canillo de Grandvalira, prevemos tener más visitantes durante la temporada de invierno". La nueva ubicación céntrica también acercará el museo a otros centros de interés del pueblo de Canillo como el Palau de Gel o el recientemente remodelado Casco Antiguo, hecho que contribuirá a alargar la estancia de los visitantes y, en consecuencia, la frecuentación a los restaurantes y comercios del pueblo.
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