Las altas temperaturas y la prolongación del período de sequía están incidiendo directamente en las reservas de agua del depósito de Grau Roig, en el Parque Natural del Comapedrosa, que suministra la mayor parte de la parroquia. Durante los últimos días se ha realizado con urgencia un plan de medidas para aplicar en caso de que el depósito llegue a un porcentaje de su capacidad que no garantice la distribución de agua.
Este plan incluye tres niveles, en base a la gravedad de la sequía y a su impacto en el volumen de agua del depósito. En estos momentos estaríamos en el nivel dos, con una oscilación de entre el 25 y el 40% de la capacidad. “Esto significa que de momento se garantiza el suministro de agua pero que ya es necesario aplicar medidas para evitar que éste siga bajando y permitir su recuperación. Por lo tanto, aparte de las medidas que ya aplica el Comú desde hace días, ahora hacemos un llamamiento para que “los ciudadanos racionalicen al máximo el consumo de agua y entre todos evitemos una situación que obligue a llevar a cabo medidas más restrictivas”, afirma la cónsul menor, Eva Sansa.
Una de las medidas que ha tomado el Comú es prohibir los riegos, con agua proveniente de la red pública. También se pide que no se lave el vehículo ni ningún otro uso que conlleve un gasto excesivo de agua. Cabe recordar que estas medidas son de muy corto plazo, por eso se pide posponer cualquier consumo relevante de agua que pueda esperar unos días.
Por otra parte, desde la semana pasada, el Comú de la Massana está realizando el control de los consumos excesivos de agua de los privados. Si se detecta un consumo desmesurado se avisa a la propiedad para que revisen una posible fuga. En caso negativo, se pide una racionalización del consumo.
El Comú de la Massana ha adoptado medidas de ahorro de agua, como cerrar las diferentes fuentes y regar únicamente en las zonas donde se puede utilizar el agua del freático (parque del Prat Gran y Santa Caterina). De forma paralela, se está intensificando el plan de mejora de la red de agua, con el análisis de posibles captaciones.
“El depósito de Grau Roig es suficiente para garantizar el agua en toda la Massana, pero hay que abastecerlo, haciendo frente al nuevo problema derivado del cambio climático: según los expertos, la cantidad de lluvia es similar a años anteriores pero las lluvias se concentran en primavera, provocando épocas demasiado húmedas y épocas demasiado secas y esto provoca que tengamos menos disponibilidad de agua”, explica Eva Sansa. Por este motivo el Comú ya está trabajando desde hace meses en mejorar la resiliencia y capacidad de la red de agua potable, a través de un plan que se irá aplicando por fases.
En cuanto al consumo global de agua en la Massana, en estos momentos se está aproximadamente al mismo nivel que los años previos a la pandemia, ya que durante la crisis sanitaria disminuyó a causa del cierre de los negocios. La cifra de este año está siguiendo una evolución similar a la de 2022, que se situó un 15% por debajo del período comprendido entre 2015 y 2017, cuando se disparó por encima de los 750.000 m3.
El Comú de la Massana inició hace dos años un plan de mejora de la red de agua que ya ha dado los primeros resultados, ya que gracias al operativo de búsqueda y reparación de fugas se ha conseguido que no se pierdan más de 40.000 litros al día. A finales de diciembre se prevé que estén instalados un conjunto de sistemas, que contribuirán a un ahorro importante de agua, y también se espera cerrar los trabajos de digitalización del sistema, esenciales para mejorar la eficiencia de la red.
Por otra parte, también se está trabajando en un plan de ingeniería, que está estudiando diferentes alternativas para ampliar la capacidad de captación de la red de agua de la Massana, que actualmente depende en gran medida de una única captación. De este modo se contarán con alternativas que permitirán compensar los descensos en el caudal de las fuentes, como está ocurriendo actualmente.
