El Museo de la Electricidad se reinventa con una experiencia inmersiva e interactiva

El nuevo espacio apuesta por tecnología, simulaciones y recorridos sensoriales para que el visitante entienda la energía desde dentro

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05 de abril de 2026 a las 20:58h

Cruzar un enchufe gigante, escuchar historias de trabajadores de los años 30 o sentir el viento mientras descubres cómo se genera energía en el país. El nuevo MW Museo de la Electricidad de FEDA se prepara para dar un salto cualitativo y convertir la visita en una experiencia mucho más inmersiva, interactiva y participativa, en la que el visitante deja de ser espectador para pasar a formar parte del relato.

La reforma, que la parapública ya tiene definida, no solo apuesta por la incorporación de nuevas tecnologías, sino también por un cambio de concepto: menos pantallas pasivas y más espacios pensados para tocar, experimentar y entender la electricidad desde dentro. En este sentido, la coordinadora del MW Museo de la Electricidad, Fran Alcázar, destacaba que "parte de las cosas que queríamos hacer es que fuera más interactivo, más moderno y que hablara en otro lenguaje", dejando claro el giro hacia un modelo más actual y cercano al visitante.

El recorrido comenzará ya desde la entrada, con un espacio de bienvenida totalmente transformado. La recepción se abrirá e incorporará un mirador que permitirá observar una parte hasta ahora oculta de la instalación: los transformadores y el proceso real de distribución de la electricidad. El objetivo es claro: que el visitante entienda desde el primer momento cómo llega la energía a su casa.

El Museu de l’Electricitat es reinventa amb una experiència immersiva i interactiva 1

A partir de aquí, el museo propondrá un itinerario mucho más narrativo. Una de las novedades será la incorporación de personajes que, a través de pantallas interactivas, explicarán escenas cotidianas de otras épocas: desde contratar la luz hasta cobrar el sueldo o escuchar la radio. Todo ello con una ambientación que transportará al visitante a los años 30, 40 o 60, con referencias directas a Radio Andorra y al contexto social del momento.

Uno de los elementos más visuales del nuevo recorrido será un enchufe gigante que marcará la entrada a una de las salas principales. Desde este punto, el visitante podrá elegir qué quiere descubrir e iniciar un recorrido basado en preguntas, que lo irán guiando para entender qué es la electricidad, cómo se produce y cómo se distribuye. Todo ello con una clara voluntad pedagógica que culmina con un mensaje central: qué puede hacer cada uno para fomentar un uso más sostenible de la energía.

La sostenibilidad, de hecho, será uno de los hilos conductores del nuevo discurso, que se presentará en diferentes niveles para adaptarse tanto al público escolar como a visitantes con un perfil más técnico. Además, el proyecto incorpora una apuesta clara por la accesibilidad, con contenidos en lectura fácil, formatos auditivos y espacios adaptados para que cualquier persona pueda disfrutar de la visita en igualdad de condiciones.

El punto álgido de la experiencia llegará a la sala inmersiva, concebida como un espacio donde el visitante se adentra completamente en el mundo de la energía. Con proyecciones a gran escala y efectos sensoriales como viento o calor, esta sala explicará la historia, el funcionamiento y el futuro del sistema eléctrico del país. "Cuando haya viento, habrá viento. Y cuando se hable de la solar, hará calor" explicaba Alcázar, con la voluntad de que la experiencia "no sea solo una cosa visual".

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Otra de las propuestas destacadas será la simulación de averías, una actividad en grupos reducidos en la que los visitantes podrán ponerse en la piel de los equipos técnicos y entender cómo se resuelven incidencias en la red en tiempo real. En este sentido, Alcázar destacaba que "damos mucha visibilidad a trabajos que pasan muy desapercibidos", poniendo en valor la labor de los profesionales del sector.

La reforma también incluirá mejoras en las instalaciones, como la renovación del sistema de climatización e iluminación, así como la creación de un acceso principal accesible para todos, eliminando las barreras actuales.

Este nuevo planteamiento complementa otros elementos ya conocidos del proyecto, como la creación de una zona específica para exposiciones temporales, la instalación de una gran maqueta de Andorra con proyecciones o la habilitación de una sala inmersiva dedicada a explicar el pasado, presente y futuro de la energía en el país. Todo ello con la voluntad de transformar el museo en un espacio más vivo, actual y conectado con la realidad de los visitantes.

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ANA
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