Misas en castellano en Andorra la Vella para acercarse al público 'latino'

La situación ha generado incomodidad por una parte de los feligreses, mientras que la Iglesia defiende que quieren hacer "más accesible el mensaje"

18 de marzo de 2026 a las 11:14h

 

Diversos feligreses han expresado su malestar por el hecho de que el sermón del cura en las misas de Andorra la Vella se haga habitualmente en castellano y no en catalán. Según estas voces, la situación genera incomodidad entre una parte de la comunidad que considera que, en un país donde el catalán es la lengua oficial, el uso habitual de otra lengua en actos religiosos públicos no es adecuado.

Fuentes de la Iglesia explican que esta decisión responde a la voluntad de adaptarse a la realidad social actual del país, marcada por la presencia creciente de población de origen latinoamericano. En este sentido, apuntan que el objetivo es “hacer más accesible el mensaje” a un colectivo cada vez más numeroso y presente en la vida cotidiana de Andorra, y que además, es bastante creyente.

El debate llega en un momento en que el país vive un crecimiento demográfico sostenido. Según los últimos datos publicados, Andorra ya supera los 89.000 habitantes, con un aumento del 2,1% en el último año. Este incremento se debe en buena parte a la llegada de población extranjera, especialmente de nacionalidades no tradicionales en Andorra.

De hecho, diferentes informes recientes señalan que el colectivo sudamericano es el que más ha crecido en los últimos años, convirtiéndose en uno de los principales motores del aumento de población. Este fenómeno ha transformado progresivamente la composición social del país y ha introducido nuevos retos en ámbitos como la lengua, la convivencia o la integración.

Todo esto coincide con momentos complicados para la Iglesia católica, ya que cada vez hay menos gente en las misas, y la estrategia del cambio de lengua busca la presencia de nuevos feligreses.

En este contexto, el caso de las misas en castellano no es un hecho aislado, sino un reflejo más de los cambios sociales que vive el país. La cuestión que se plantea ahora es hasta qué punto la adaptación a la nueva realidad debe pasar por desadaptarse a los feligreses del país.