Más nieve, más turistas, más colas

Una de las mejores temporadas de los últimos años reabre el debate sobre el impacto del turismo de invierno

21 de febrero de 2026 a las 11:14h

Las condiciones de nieve de esta temporada continúan siendo favorables en las estaciones del Pirineo en general y de Andorra en concreto, con acumulaciones de nieve muy por encima de la media de los últimos inviernos y una oferta esquiable que supera los 300 km de pistas operativas en el país, una de las cifras más altas del sur de Europa actualmente.  

Según los indicadores de estado de pistas, todas las áreas de Grandvalira, Ordino Arcalís y Pal Arinsal están totalmente abiertas, con espesores de nieve que rozan los 3 metros o más a cotas altas, y con previsión de nuevas nevadas y jornadas soleadas para los próximos días.  

Este contexto ha reforzado la posición de los resorts pirenaicos como destino de invierno atractivo para esquiadores y visitantes de proximidad, especialmente procedentes de Cataluña, Occitania y sur de Francia, que buscan experiencias integrales de nieve y montaña, a pesar de los problemas de acceso a Andorra desde el norte.

Este aumento de la actividad invernal supone un impacto directo en servicios y economía local, la afluencia de esquiadores y visitantes eleva la demanda de alojamiento, restauración y comercios de proximidad, pero también incrementa las necesidades de transporte y gestión de la movilidad, especialmente en fines de semana festivos que registran más colas de lo habitual. Empresas de la hostelería y actividades complementarias al turismo de nieve —como rutas guiadas, alquiler de equipamiento o servicios de ocio— ven a la vez un incremento de la demanda, pero también afrontan presiones logísticas y sobre todo de personal.

Todo junto dibuja un panorama donde el invierno no solo se vive en pistas, sino que tiene efectos transversales en la gestión de los servicios públicos, movilidad y estrategias turísticas.

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Adrià Torres
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