En 2025, el 75% de la electricidad consumida en Andorra fue de origen renovable, es decir, que tres de cada cuatro kilovatios suministrados a los hogares correspondieron a energías limpias y no contaminantes. Así se desprende del mix energético publicado por FEDA, que incluye tanto la producción interna como la electricidad importada desde Francia y España.
Esta cifra es muy similar al registro de 2024, cuando el porcentaje alcanzó el 77,8%, y confirma la trayectoria iniciada en 2020. En este año se priorizó la compra de electricidad renovable hasta superar por primera vez el umbral del 50% en consumo. Este camino se enmarca dentro de la hoja de ruta establecida por el Plan de sostenibilidad de FEDA, que fija como objetivo alcanzar que toda la electricidad importada sea de origen renovable antes de 2030.
Liderazgo claro de los recursos eólicos e hidráulicos
Analizando las fuentes específicas que conforman este mix energético, destaca especialmente la aportación de los medios eólicos, que representan un 47,6%. Esto implica que casi un kilovatio suministrado entre dos proviene directamente de los parques eólicos. La segunda fuente más relevante es la energía hidráulica con un peso del 22,6%, gracias en gran parte a la central hidroeléctrica propia de FEDA. Además, la energía fotovoltaica suma un 4,4%, generada principalmente por el parque solar situado en Grau Roig y otras instalaciones conectadas.
Diversificación con fuentes no renovables y evolución en emisiones
Por otro lado, las energías procedentes de fuentes convencionales como la nuclear representan el 8,9%, mientras que el gas natural alcanza el 8,4%. El conjunto se completa con un pequeño porcentaje correspondiente al carbón (1,1%) y fuel (0,5%). También hay otras fuentes no renovables asociadas al 6,5%. Este ligero incremento respecto a años anteriores se relaciona con cambios en los ciclos productivos y una mayor activación de los ciclos combinados sobre todo en España.
Estrategia para garantizar energía verde en importaciones
Este mismo año se ha reforzado la compra de certificados vinculados a electricidad de origen renovable así como se ha renovado el contrato a largo plazo con Endesa para asegurar este tipo de energía. Tal como explican desde FEDA: "La estrategia para alcanzar este objetivo se inició en 2020 con los primeros contratos a largo plazo; una herramienta clave para aumentar la importación de energías verdes y reducir emisiones". Además sirve también para contener la volatilidad de los precios en mercado energético.
Producción nacional cubre cerca del cuarto del consumo
La aportación local representa aproximadamente un 23%% del total demandado durante el 2025. En total esta producción fue de 115,2 GWh, mayoritariamente generados por FEDA. La central hidroeléctrica fue responsable directa de 84,9 GWh. Otras instalaciones fotovoltaicas sumaron unos 8,2 GWh, divididos entre Grau Roig (1,4 GWh) y otros puntos conectados (6,8 GWh). También destacan los sistemas combinados: cogeneración (5,3 GWh) desde Soldeu y energía recuperada (16,7 GWh) desde el centro tratamiento residuos.
Evaluación detallada sobre huella ecológica
El impacto ambiental medido por el grupo formado por FEDA Ecoterm y FEDA Soluciones sitúa la huella de carbono en unas 56.852 toneladas equivalentes CO₂, casi el doble respecto a los datos publicados en 2024 (29.955 toneladas). Este incremento se explica sobre todo porque "el factor de emisión asociado al consumo ha pasado de los 32 gCO₂e a los 69 gCO₂e", a pesar de mantenerse elevado el porcentaje de energía verde consumida.
Este aumento se concentra precisamente en aquel cuarto restante donde todavía predominan fuentes fósiles o menos sostenibles; cabe destacar que este año "la compra ha basculado hacia los certificados franceses —que contabilizan emisiones bajas gracias al peso nuclear— pero también se ha adquirido más electricidad residual española con un factor muy superior: hasta 255 gCO₂e".
Ajustes futuros en política ambiental
Ante esta situación derivada principalmente "de combustibles fósiles presentes en el mix español", desde FEDA han anunciado una revisión exhaustiva del plan de acción vinculado a las compras certificadas de energía renovable porque "el periodo post-2026 recupere niveles similares o inferiores a los registrados durante el 2024".
Además están desarrollando actualmente un plan integral dedicado a la descarbonización donde analizan detalladamente "las principales fuentes emisivas" identificando medidas concretas orientadas a eliminarlas progresivamente así como calculando ahorros potenciales junto con recursos financieros necesarios para garantizar su éxito.
El incremento global también está condicionado por el crecimiento continuado tanto en demanda eléctrica general como por los avances significativos experimentados por redes térmicas locales —especialmente dentro del valle central— donde aumenta paralelamente el uso gas natural impactando directamente sobre la huella ecológica consolidada por el grupo empresarial.
Evolución ambiental relacionada con gestión residuos
En cuanto específicamente al Centro Tratamiento Residuos (CTRASA), el incremento anual llega aproximadamente al 7% situándose en torno a las 39.187 toneladas CO₂e. Esta subida está vinculada directamente "al crecimiento poblacional" reflejado en mayores volúmenes de residuos valorizados durante el año recientemente cerrado.
Actualización periódica de los cálculos ambientales
Es importante remarcar que cada año FEDA recalcula la huella correspondiente al período anterior incorporando nuevos detalles; este año ha ampliado estos cálculos añadiendo todos los gastos económicos implicados revisando especialmente datos previos (como los referidos al 2024) para asegurar comparabilidades rigurosas.
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