El debate de orientación política que se ha celebrado este martes y miércoles en el Consell General pone punto final a un curso parlamentario especialmente complicado para Demòcrates. El partido del jefe de Gobierno cierra la legislatura política con dos cuestiones que han marcado buena parte del debate público y que continúan sin una salida clara: el acuerdo de asociación con la Unión Europea, que continúa encallado, y una crisis de la vivienda que, lejos de encaminarse hacia una solución estructural, continúa generando una fuerte preocupación social.
Las medidas que el Gobierno prepara para afrontar el problema del acceso a la vivienda son observadas con escepticismo por diferentes sectores, que consideran que pueden acabar agravando una situación ya muy tensionada. Este escenario erosiona el proyecto de Demòcrates y llega en un momento en que las elecciones generales, previstas previsiblemente entre finales de este año y principios del próximo, comienzan a condicionar el posicionamiento de los diferentes actores políticos.
Es precisamente en este contexto en el que la derecha intenta ocupar el espacio del votante descontento con Demòcrates. La consejera general Carine Montaner ha dibujado durante el debate un panorama que ha calificado de “desastroso”, vinculando en su discurso cuestiones tan diversas como la drogadicción, la prostitución, el uso del burka o la crisis de la vivienda, en una intervención orientada a reforzar un relato de deterioro general del país.
También desde la mayoría, pero marcando distancias con Demòcrates, Carles Naudi continúa profundizando en un perfil propio. El presidente de Ciutadans Compromesos ha defendido la necesidad de “seleccionar” a los futuros residentes que llegan a Andorra, planteando priorizar aquellos perfiles que considera más interesantes para el país. Una propuesta que evidencia la voluntad de diferenciarse políticamente con un discurso más restrictivo en materia migratoria y que se interpreta como un intento de consolidar espacio dentro del bloque de la derecha más dura.
Mientras el debate se desarrollaba dentro del hemiciclo, los movimientos también continúan fuera del Consell General. Virtus mantiene su proceso interno para escoger al candidato con el que quiere afrontar las próximas elecciones generales. Durante las últimas semanas la formación ha intensificado las reuniones de su grupo impulsor y también los encuentros con unas juventudes que, según se ha podido ver, son bastante numerosas y muestran una implicación creciente en el proyecto político.
En paralelo, Claror continúa sin acabar de definir una estructura política sólida ni una implantación territorial clara. Aun así, su líder, Artur Homs, mantiene una notable actividad en las redes sociales, donde sus vídeos acumulan cada vez más visualizaciones y contribuyen a dar visibilidad a un proyecto que, de momento, aún busca traducir esta presencia digital en una organización política consolidada.
Con un Gobierno desgastado, una oposición que busca capitalizar el malestar social y nuevos actores intentando abrirse paso, el debate de orientación política no solo cierra un curso parlamentario, sino que marca el inicio, de facto, de una precampaña electoral que se prevé especialmente intensa.
