Ayer, el colegio Sant Ermengol celebró la Noche del 60º aniversario, un encuentro que reunió a unas 220 personas entre miembros de la comunidad educativa, antiguos alumnos, familias, representantes del patronato rector, autoridades y diversas instituciones vinculadas al centro.
La celebración contó con la presencia del obispo de Urgell y presidente del patronato rector, Josep-Lluís Serrano Pentinat; el síndico general, Carles Ensenyat; el jefe de Gobierno, Xavier Espot; el cónsul mayor de Andorra la Vella, Sergi González, así como del secretario de Estado de Educación y otros representantes de las instituciones del país.
La cita sirvió para recordar los 60 años de la inauguración del centro, que abrió sus puertas por primera vez el 3 de octubre de 1966 con 70 alumnos. Seis décadas después, el Sant Ermengol suma 921 alumnos y mantiene su proyecto educativo desde su identidad cristiana y con la voluntad de dar respuesta a los retos del presente y del futuro.
Reconocimiento a la trayectoria del centro
La velada arrancó con un primer bloque de parlamentos institucionales, en el que se puso en valor la trayectoria del centro y el papel de las personas e instituciones que lo han hecho posible. En su intervención, el obispo de Urgell destacó que "el Sant Ermengol forma parte de la historia de Andorra" y remarcó la colaboración que, desde sus orígenes, han mantenido la Iglesia de Urgell y las instituciones del país.
En este sentido, recordó que "el Consejo General y la Mitra supieron entender que la educación era una responsabilidad que había que afrontar juntos", una voluntad de cooperación que, según dijo, sigue teniendo sentido sesenta años después. Serrano Pentinat también agradeció la labor de toda la comunidad educativa y subrayó que "una escuela solo existe realmente cuando hay personas que cada día ponen dedicación, confianza y compromiso".
Una terraza renovada para el juego y la convivencia
Uno de los momentos centrales de la celebración ha sido la inauguración y bendición de la reforma de la terraza del colegio, un espacio de ocio de 1.600 metros cuadrados que ha sido renovado para ampliar las posibilidades de juego, convivencia y encuentro de los alumnos.
La intervención incorpora nuevos espacios de sombra, más zonas verdes y áreas pensadas para favorecer el diálogo y la relación, con el objetivo de transformar el patio en un entorno más acogedor y adaptado a las necesidades actuales de la comunidad educativa.
Estreno de LUMEN e iluminación permanente de la torre
El final de la noche lo puso LUMEN, un espectáculo de luz y sonido creado conjuntamente con el equipo de comunicación del centro y la compañía TodoZancos. La propuesta culminó con el estreno de la iluminación de uno de los elementos más identificativos del edificio fundacional: la torre del colegio.
Con motivo del 60º aniversario, la torre quedará iluminada de forma permanente cada atardecer y, en fechas y ocasiones significativas, adoptará diferentes colores vinculados al mensaje de cada conmemoración. La primera de estas ocasiones será el Día mundial de la salud mental, cuando la torre se iluminará de color verde.
Una celebración también litúrgica
Los actos del 60º aniversario han tenido también una dimensión litúrgica vinculada a los orígenes y a la identidad del centro. El pasado 3 de octubre, coincidiendo con el aniversario de la inauguración del colegio, se celebró una Eucaristía en la iglesia de Sant Esteve d’Andorra la Vella, presidida por el obispo de Urgell.
La celebración contó con la participación de alumnos, docentes, familias y antiguos miembros de la comunidad educativa, así como de una representación de los curas del Arciprestazgo de las Valls d’Andorra, del delegado de Enseñanza del Obispado de Urgell, del patronato rector, de la congregación de los Salesianos y de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell. También asistieron representantes de las principales instituciones del país, entre ellos el síndico general y el embajador de España en Andorra.
Durante su homilía, el obispo puso en valor el papel que han tenido los diferentes obispos de Urgell en la historia del centro y el compromiso de las instituciones, los profesionales, las familias y los mismos alumnos durante estos sesenta años.
Educación con identidad cristiana y cultura del cuidado
Serrano Pentinat subrayó especialmente que la educación del Sant Ermengol ha sido confiada a lo largo de su historia a dos congregaciones religiosas, los hijos de Don Bosco y las hijas de la Mare Janer, y vinculó su tradición educativa con dos ideas fundamentales: la propuesta salesiana de formar "buenos cristianos y honrados ciudadanos" y la "cultura del cuidado" propia de la obra de la Beata Anna Maria Janer.
En este sentido, remarcó que el objetivo de la educación no es únicamente alcanzar una buena preparación académica, sino formar personas capaces de vivir con bondad, honradez y compromiso con los demás. Desde el Sant Ermengol, afirmó, "educamos para la bondad, no exclusivamente para la solvencia académica, técnica o intelectual".
El obispo también destacó la necesidad de poner la persona en el centro de la acción educativa a través del cuidado: "Cuidarnos es una forma de educar y educar es una forma de cuidarnos".
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