Aun cuando las elecciones comunales del 2027 todavía quedan lejos en el calendario, en Andorra la Vella la sensación es que la precampaña ya ha comenzado. En los últimos meses, pero especialmente estas últimas semanas, la oposición de DA ha incrementado de manera notable la presión sobre la mayoría, con David Astrié al frente de una estrategia que combina intervenciones institucionales, presencia mediática y ahora también una apuesta clara por la comunicación digital
El último episodio de esta ofensiva política ha sido el lanzamiento de una nueva campaña de vídeos por parte de DA, con un formato pensado claramente para las redes sociales y con un objetivo evidente: visualizar aquello que consideran carencias en la gestión de la actual corporación comunal. El último de los vídeos, que ya acumula una notable difusión, se centra en el estado de las aceras de la parroquia y recoge más de una veintena de imágenes actuales de diferentes puntos de Andorra la Vella donde las aceras presentan desperfectos, degradación o falta de mantenimiento.
El mensaje es directo: mientras el Comú ha impulsado proyectos de gran envergadura, como la remodelación de la plaza del Pueblo, o el Espacio Capital habría una parte del día a día urbano que, según la oposición, se habría dejado de lado. Las imágenes muestran aceras rotas, pavimentos levantados y zonas con evidentes problemas de accesibilidad, especialmente sensibles para personas mayores o con movilidad reducida. La crítica política se articula, así, a través de un relato visual que busca un impacto rápido y emocional, muy alineado con los códigos actuales de la comunicación política digital.
Este movimiento no llega en un vacío. De hecho, el vídeo se enmarca en una secuencia de acciones que indican una clara escalada de la confrontación política en la capital. Hace pocos días, Astrié aprovechó una entrevista en Radio Nacional para poner sobre la mesa el malestar de una parte de los padrinos de la parroquia, especialmente en lo que respecta al uso del Bar de la Plaça del Poble. Según denunció, este espacio no estaría respondiendo a las expectativas de muchos jubilados, que querrían encontrar un entorno más cercano a lo que sería un verdadero hogar de jubilados o un espacio social adaptado a sus necesidades y, sobre todo, horarios.
Antes aún, en el Consell de Comú, la minoría ya había protagonizado otro capítulo de tensión política al sacar a la luz los costes de diversas actuaciones contratadas al margen de las obras principales de la plaza del Pueblo. Según expuso la oposición, una parte de estos gastos se podrían interpretar como sobrecostes del proyecto, una acusación que apunta directamente a la gestión económica de la mayoría comunal en uno de los grandes proyectos emblemáticos del mandato
La suma de todos estos elementos dibuja un escenario claro: la oposición no solo ha decidido subir el tono, sino que también ha comenzado a construir un relato de fondo de cara al 2027
Desde el Común, de momento, se ha optado por defender la gestión y reivindicar las inversiones hechas en los últimos años, recordando que las obras de transformación urbana a menudo comportan actuaciones complementarias y ajustes presupuestarios. Con todo, el cambio de ritmo es evidente: el debate político en Andorra la Vella ha entrado en una nueva fase, más marcada por el combate comunicativo.
