Andorra quiere reforzar su modelo turístico y dejar atrás una estrategia basada solo en el volumen de visitantes. El Principado apuesta ahora por un turismo con más valor añadido, centrado en las experiencias, la gastronomía de alta montaña, la naturaleza y los grandes eventos culturales y deportivos.
El cambio de rumbo llega después de un 2025 con cifras destacadas: más de 9,2 millones de visitantes y 12 millones de pernoctaciones. Según el director general de Andorra Turisme, Betim Budzaku, el objetivo no es atraer más gente a cualquier precio, sino conseguir que los visitantes se queden más tiempo. “No estamos buscando volumen, estamos buscando muchas más experiencias”, ha asegurado en declaraciones a la ACN.
El verano gana peso en la estrategia turística
Uno de los principales retos del país es consolidar el crecimiento del turismo de verano, que ha ganado fuerza durante la última década. El año pasado, Andorra recibió más de 3,7 millones de visitantes durante este periodo, de los cuales 1,8 millones pasaron al menos una noche en el país.
Los datos confirman esta tendencia: las pernoctaciones crecieron un 13% respecto a 2024, mientras que el número total de noches durante el verano se elevó hasta los 4,7 millones, un 17,5% más. Cataluña se mantuvo como la principal comunidad emisora de turistas durante el verano, con el 57% de los visitantes españoles.
Para continuar alargando las estancias, Andorra Turisme quiere reforzar el calendario de eventos. Entre las citas destacadas se encuentran el festival de música clásica ClàssicAnd, el espectáculo del Cirque du Soleil y diversas competiciones vinculadas al cicloturismo y la BTT.
Naturaleza y gastronomía para alargar las estancias
El Principado también quiere sacar más rendimiento a su entorno natural. Budzaku recuerda que el 92% del territorio andorrano es naturaleza, un activo que permite ofrecer propuestas más tranquilas y desestacionalizar el turismo, tradicionalmente muy vinculado al esquí y las compras.
En paralelo, la gastronomía se ha convertido en otra pieza clave de la estrategia turística. Andorra quiere impulsar una cocina propia de montaña, aprovechando la influencia de la cocina catalana, española y francesa. “Cada vez se puede comer mejor en Andorra”, defiende Budzaku.
Uno de los principales escaparates de esta apuesta es el congreso Andorra Taste, que quiere posicionar el país como un referente de la gastronomía de alta montaña. La estrategia cuenta con seis chefs embajadores y con el apoyo de reconocimientos internacionales: actualmente, Andorra mantiene una estrella Michelin, suma cinco recomendaciones más en la guía y tiene siete restaurantes distinguidos por la Guía Repsol.