La calidad ambiental de Andorra se mantiene en niveles destacados a pesar de los retos derivados del cambio climático y el aumento de la presión humana sobre el territorio. Así lo reflejan los datos presentados por el ministro de Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería, Guillem Casal, que muestran una buena evolución de los principales indicadores relacionados con el agua, los residuos, la calidad del aire y la contaminación acústica durante el 2025.
Los ríos mantienen una buena salud ambiental
Según los datos recogidos en 37 estaciones de control distribuidas por todo el país, el 72% de los puntos analizados presentaron una calidad físico-química buena. Aunque algunas estaciones han dejado de obtener la calificación de excelente respecto al año anterior, el Gobierno asegura que esto responde principalmente a los criterios de evaluación y no a un deterioro significativo de los cursos fluviales.
Desde el año 2005, las inversiones en saneamiento han permitido una mejora sostenida de la calidad del agua. Actualmente, el 99% de las aguas residuales son recogidas y tratadas adecuadamente, y Andorra no registra ninguna estación con una calidad considerada muy mala desde el 2016.
Menos residuos generados
El Principado también registró una reducción del 2,7% en la generación de residuos respecto a 2024, sin contabilizar las tierras y piedras. La disminución se explica principalmente por la caída de los residuos no urbanos, mientras que los residuos domésticos crecieron ligeramente hasta las 51.000 toneladas.
A pesar de este incremento, el Gobierno destaca que se mantiene por debajo del crecimiento de la población equivalente, que incluye residentes y visitantes y que actualmente oscila entre los 120.000 y los 130.000 habitantes.
Buena calidad del aire durante el 86% del año
En cuanto a la atmósfera, los datos muestran que el 86% del tiempo la calidad del aire fue buena o excelente. Los episodios puntuales de contaminación registrados durante el año estuvieron vinculados principalmente a fenómenos externos, como las intrusiones de polvo sahariano o el humo procedente de incendios forestales en la península Ibérica.
La directora de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Sílvia Ferrer, también ha destacado que Andorra no supera los umbrales de información para ozono troposférico desde el 2017, a pesar de mantener una vigilancia activa durante los meses de verano.
El ruido se mantiene bajo control
La calidad acústica también presenta resultados favorables. Según los datos oficiales, el 90% de los puntos de control cumplen los niveles sonoros previstos en el catastro acústico del país. Solo siete de los 69 puntos analizados registraron desviaciones superiores a los valores considerados aceptables.
Estos datos consolidan Andorra como uno de los territorios de montaña con mejores indicadores ambientales del sur de Europa, aunque el Gobierno insiste en la necesidad de continuar avanzando en la reducción de residuos, el reciclaje y las medidas de adaptación al cambio climático.