En el año 2024 se realizó la primera fase de las obras de limpieza y restauración del primer nivel de la terraza de la cubierta del ábside de la Catedral de Santa María de Tortosa. Ya entonces, se expresó la voluntad que tenía el Cabildo Catedralicio de poder hacer visitable (aunque en grupos bastante reducidos) la cubierta y, por ello, se decidió acabar el cerramiento perimetral almenado que, desde el siglo XIV, había permanecido inacabado. Este cerramiento, acompañado también de una barandilla de protección, permitirá cumplir con las medidas de seguridad indicadas para hacer visitable el espacio.
Además, el hecho de terminar esta obra monumental permitirá resolver el problema de filtraciones de aguas pluviales que había por las separaciones de las losas de las piedras y que acababan afectando ya el interior de la Catedral. En este sentido, también se ha dotado de una cúpula, como coronamiento, a aquellas torretas que tampoco tenían.
Ante la imposibilidad de poder continuar la obra con la piedra caliza de Flix, original de la construcción del templo, se ha optado por emplear la piedra de Alcanar, de una tonalidad similar.
Esta mañana, el decano del Capítulo Catedralicio, Mn. Víctor Cardona; acompañado del arquitecto responsable de la reforma, Carles Brull; ha ofrecido una visita de obras a los medios de comunicación para presentar los resultados de esta segunda fase de la restauración de la cubierta, dado que ya solo falta ultimar los últimos detalles con la colocación de los vitrales de las ventanas y la instalación del último tramo de barandillas.
Una vez se hayan finalizado los trabajos, está previsto que la cubierta pueda ser visitable al público a partir del mes de mayo. Estas visitas guiadas formarán parte de las rutas habituales que ofrece la empresa Visitur en el resto del recinto catedralicio y que quieren poner de relieve la importancia de la arquitectura y la escultura gótica.
Los trabajos han tenido un coste total de 552.742,51 € y han contado con el apoyo del 2% Cultural del Ministerio de Vivienda y de Agenda Urbana del gobierno español, así como con una subvención de la Diputación de Tarragona.
Asimismo, desde el Obispado de Tortosa se ha querido trasladar su voluntad de poder continuar con las tareas de restauración de la terraza superior de cara al próximo año si les es posible volverse a acoger al programa del Ministerio y, completar así, la restauración y limpieza integral de la cubierta de la Catedral.
Por su parte, el arquitecto responsable de la reforma, Carles Brull, ha explicado que, de entrada, se encontraron los cerramientos emplomados de los vitrales de las ventanas en muy mal estado, fruto de una restauración de los años sesenta, por parte de Regiones Devastadas, para remediar los estragos que había habido durante la Guerra Civil. Así pues, los restauradores que han intervenido en las obras han podido determinar que debajo de diversas capas de mortero de cal se encontraban los restos de los capiteles y de las bases de los fustes de los arcos trilobulados de las ventanas.
Unos elementos escultóricos que representaban desde seres mitológicos, animales o personajes bíblicos. Desafortunadamente, fueron bruscamente manipulados, decapitándolos o mutilándolos con radiales para hacer encajar a la fuerza los nuevos cristales. Las evidencias nos muestran también que estas vidrieras contaban con unos postigos de madera, con los soportes de las varas de hierro aún hoy conservados, que debían proteger los vitrales en caso de un fuerte temporal o en caso de uso de artillería desde el Castillo de la Suda, para evitar que se rompieran, agrietaran o se ensuciaran de la pólvora.
Ahora, con la intervención del equipo de restauración se han podido recuperar los restos de las figuras, limpiarlas e intentar garantizar su conservación a lo largo del tiempo y detener también, al máximo posible, su deterioro por agentes externos. También se han limpiado y restaurado las gárgolas, los gabletes de los arbotantes, las hojas de acanto de las celosías de las ventanillas de las torres, así como, las figuras de las bases de los contrafuertes.
Con todo, está previsto también actuar en las escalinatas de caracol de las torres de Santa Caterina y Sant Pere que han de permitir el acceso a la cubierta de los visitantes desde la parte trasera de dos retablos del interior de la Catedral. Estas escalinatas, de las cuales hoy se ha podido visitar una, también datadas del siglo XIV, cuentan con unos pequeños arcos de crucería con motivos esculpidos en las claves de bóveda, así como con pinturas policromadas de las cabezas de dragones, idénticas a las del interior de la basílica, que han estado ocultas a la ciudadanía durante siglos y que, con su adecuación, se podrán dar a conocer y poner en valor.
Es evidente, pues, que la Catedral de Santa María de Tortosa continúa siendo un monumento monumental con una elevada riqueza escultórica, pictórica, arquitectónica y artística que aún tiene muchos rincones y secretos por descubrir.
