Hace tres años, el Aula Didáctica del Museo de Tortosa era la sede de una conferencia magistral que el periodista, Gustau Moreno, impartía para dar a conocer el resultado de su investigación sobre la figura del que fue el primer director del diario El Pueblo, Sebastià Campos Terré, que fue fusilado durante el franquismo.
Ahora, ha sido el escenario de una nueva lección de memoria democrática por parte de Moreno que, lejos de detener su investigación, decidió continuarla para poner voz e imagen a la misteriosa Marina Daufí Segura, la única mujer que firmaba artículos en el diario de El Pueblo en tiempos de la República y de la que nadie sabía qué había sido de su vida una vez acabada la guerra.
Este año se celebra el cincuenta aniversario de su pérdida, en el exilio de Manlleu, el 23 de abril de 1976. Era hija de Manuel Daufí, emblemático músico tortosino fundador de La Lira Dertosense, formación precursora de la Banda Municipal de Música de Tortosa. Esta joven de ideas revolucionarias y con raíces valencianas, comenzó a escribir artículos de amor en el diario marcelinista de El Pueblo. Allí conoció al que acabaría siendo su marido, el también periodista, Joan Curto Pla. Curto sucedería a Campos-Terré tras su muerte al frente de la dirección del diario, pero acabaría teniendo el mismo trágico final cuando, tras un juicio sumarísimo, sería ejecutado en la prisión de Pilats de Tarragona el 20 de octubre de 1939, habiendo retornado a Cataluña tras escapar de un campo de concentración y de pasar la guerra como sargento al frente del bando republicano.
Mientras, Daufí, sabemos que había compaginado el trabajo de periodista con el de maestra de música en las escuelas de Jesús, Aldover y Roquetes, de donde había llegado a ser la directora de la escuela Marcel·lí Domingo en plena Guerra Civil, entre 1937 y 1938.
Con la llegada de las tropas franquistas al Ebro, todo este sueño se ve truncado, al igual que el de periodista, publicando un último artículo el 7 de marzo de 1938 en la cabecera de El Poble (ya en catalán y bajo la tutela de ERC) que se titulaba “Parla el poble d’Ibèria”. Y es que Daufí había hecho también carrera política en las filas marcelinistas, con quienes llegó a hacer un mitin en Benifallet en junio de 1934.
Després de la mort del seu home, Daufí decideix marxar de Tortosa i viu amagada i refugiada a Barcelona i a les Masies de Roda de Ter. El franquisme li fa un expedient de depuració, però ella aconsegueix continuar exercint de professora a la colònia tèxtil de Còdol Dret, a Sau. Allà hi viu amb les dues filles petites, el seu pare (que també fa de professor de música i va fundar la banda “Daufí y sus muchachos”) i una germana malalta. Després de la construcció del pantà de Sau, la colònia tanca i ella es desplaça fins a Manlleu, on acabarà fent classes a una acadèmia privada. Allà té un alumne destacat, l’exalcalde de Manlleu, que recorda amb claredat la seva ensenyança i que fou una de les professores que més li marcà en la vida i en el dia de demà.
Daufí només tornà una sola vegada a Tortosa, a principis dels anys seixanta, quan li reten un homenatge al seu pare. Un homenatge on no podia faltar la interpretació de la cançó “Marina”, que formava part del repertori del mestre Daufí a la Lira Dertosense i que, molt possiblement, estava dedicada a la seva filla. Acabarà els seus dies a Manlleu, al costat de les seves filles, i malgrat dur el malnom de “la maestra sin Dios”, segons les famílies de les dretes de Tortosa, les seves cendres ara reposen a la muntanya de Montserrat.
La laboriosa recerca, explica Moreno, ha estat de més de dos anys i gràcies a la contribució d’alguns Daufí descendents d’aquella família valenciana que encara avui dia viuen a Tortosa i que sabien que hi havia part de la seva família a les rodalies de Vic, on molts tortosins s’exiliaren després que la Guerra Civil arrasés la ciutat i els seus negocis, com la Foneria Sales, que s’endugué amb ells totes les famílies dels seus treballadors. Amb tot, però, encara falta per documentar la data exacta del naixement de Marina Daufí i poder consultar el seu expedient de depuració que, malgrat estar sol·licitat als Arxius de Salamanca des de fa dos anys, encara ningú l’ha vist.
Vidas truncadas por los fusilamientos franquistas y por los juicios sumarísimos, vidas truncadas por los exilios, personas que nunca más pudieron ejercer sus trabajos y silencios que han perdurado demasiado tiempo, generaciones tras generaciones. Cada historia que sale a la luz es una página de memoria democrática que se escribe y un silencio que se rompe. Son todavía muchas las familias que no han podido hacer un duelo, que no han podido cerrar este capítulo dantesco de su historia. Por eso, es necesario que se hable de ello, que se explique, que se difunda y que, por primera vez, se eduque en materia de memoria democrática en las aulas. Un clamor que ha reivindicado la alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, que ha recordado las políticas que está impulsando el consistorio en esta dirección, cuando resulta que nunca antes se habían llevado a cabo por parte del anterior gobierno. Finalmente, se ha querido entregar una placa conmemorativa, obra de la artista ceramista, Sara Ismael, a los familiares de Daufí.
Los actos del 88º aniversario del inicio de la Batalla del Ebro continuarán mañana por la tarde con el concierto “Voces de la memoria: Stabat Mater”, en el marco del festival de música clásica Proto-Fest.
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