Esta mañana, la sede de la Cambra de Comerç, Indústria i Navegació de Tortosa ha acogido el acto de la firma de la donación del legado cultural de Federico Mayor Zaragoza a la Cambra, así como también la inauguración de la sede de la Delegación en Cataluña de la Fundació Cultura de Pau Federico Mayor Zaragoza que acogerá el mismo edificio de la Casa Brunet.
En este sentido, el presidente de la Cambra de Comerç, Francesc Faiges, acompañado de la alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, y el hijo de Mayor Zaragoza, Federico Mayor Menéndez, han descubierto una placa de la sede de la Delegación Catalana en el vestíbulo de la Casa Brunet.
Posteriormente, la Sala Valentí Faura de la Cambra de Comerç ha acogido un acto con autoridades venidas de todas partes en el que se han dado a conocer los detalles sobre qué comportará para la ciudad la firma de este convenio, así como que se haya constituido la delegación catalana de la Fundació Cultura de Pau.
En su turno, la presidenta de la Fundació en Madrid, Ana Barrero, ha anunciado que “la sede de la Cambra de Comerç es un espacio único para difundir y proyectar el legado único de Mayor Zaragoza” y, por este motivo, “se creará una experiencia inmersiva, interactiva, participativa y pedagógica para dar a conocer la figura de Mayor Zaragoza a todo el mundo”. En primer lugar, se deberá hacer accesible la actual Sala Federico Mayor que acoge su legado. Barrero ha explicado también que el nuevo espacio museístico se dividirá en diferentes ejes temáticos: la Educación, los Derechos Humanos, el Desarme, la No-Violencia y la protección del Medio Ambiente. El espacio contará con recursos tecnológicos diversos como pantallas LED, pantallas interactivas, archivos sonoros con discursos del mismo Mayor Zaragoza, consulta de fondos digitalizados...
Principalmente, este espacio está dirigido al alumnado de los centros educativos de toda Cataluña y, en especial, de les Terres de l’Ebre, para dar a conocer sus ideas, su historia como director general de la UNESCO y su lucha por la Paz y un mundo sin guerras ni conflictos. Además, también estará abierto con visitas concertadas a grupos, fundaciones, organizaciones o entidades que lo deseen, así como también a la ciudadanía en general que quiera descubrirlo. Según Barrero, “el objetivo de esta experiencia será transformar la actual visita en una experiencia de recuerdo y un activo cultural para Tortosa, la comarca y todas las Terres de l’Ebre”.
Por su parte, el hijo de Mayor Zaragoza, Federico Mayor Menéndez, ha querido agradecer a la UNESCO y a la Cámara de Comercio la gestión para hacer posible la cesión del fondo de su padre a la ciudad. Zaragoza también ha destacado que la creación de la delegación catalana de la Fundación permitirá “impulsar el diálogo, la ciencia, la educación y la prevención”. Los miembros del Consejo de Dirección de esta Fundación en Tortosa serán: Consol Sagrera, Joaquim Rochet, Josep Borrell, Carme Canalda, Francesc Minguell y Francesc Faiges.
Para Zaragoza, su padre era “un hombre esperanzado que creía en la capacidad transformadora de la palabra para construir el futuro. Un hombre de escucha, de visión y de convicción” y que “creía en la necesidad de la Cultura de la Paz basada en la cooperación y la fraternidad”.
Ha recordado que su padre también decía que “la ciencia no tiene patria y que concebía la educación como una parte fundamental de la sociedad para poder aprender a ser, a conocer, a atreverse y a vivir juntos”.
Sin dejar de citar algunos de los escritores ebrenses de referencia de su padre como, Jesús Massip, que decía que “las horas volverán y nos encontrarán sentados y sumisos”, animando a la ciudadanía a “defender serenamente todos aquellos principios que valgan la pena y llamar, como decía Edgar Morin, a la “insurrección de las conciencias”. Para acabar remachando que, como decía el poeta Abu Bakr Al Turtuxí “sin descanso contemplo el cielo para, por si acaso, contemplo la estrella que tú miras” y que “quizás así, si nos esforzamos, podremos llegar a contemplar la misma estrella que miraba su padre”.
En su parlamento, el presidente de la Cámara de Comercio, Francesc Faiges, ha puesto de manifiesto que “Federico fue una gran voz internacional de la Paz, el diálogo, la educación, los Derechos Humanos y el fundador de la Fundación Cultura de Paz” y que “ahora que estamos viviendo una época de conflictos geopolíticos es más vigente que nunca su cita de sustituir la cultura de la fuerza por la fuerza de la cultura”. Ha tenido también unas palabras de agradecimiento a la figura de Valentí Faura, quien recibió este legado de Mayor Zaragoza en el año 2002 siendo entonces el presidente de la Cámara, en un acto en el que también asistió su viuda.
Finalmente, la alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, ha dicho que “el de hoy es un día muy significativo y emotivo para la ciudad”, para “seguir transmitiendo lo que él quería y de lo que nos sentimos tan orgullosos”. Para Lleixà, Mayor Zaragoza fue “un catalán universal y de gran proyección mundial que impulsó los estudios universitarios de Medicina, la candidatura de las Terres de l’Ebre como Reserva de la Biosfera o la reciente candidatura de Tortosa y su conjunto de murallas y fortificaciones como patrimonio de la UNESCO”. Para acabar recordando que “en unos tiempos marcados por los conflictos y las desigualdades, hay que defender un mundo basado en el respeto a las identidades, el diálogo entre los pueblos y la riqueza cultural”.
El legado de Federico Mayor Zaragoza consta de una valiosa colección de piezas únicas procedentes de todo el mundo con más de 3.500 libros y 210 objetos. Algunas de las piezas más relevantes son: el Árbol de la Vida, la réplica de la campana de la Paz Maria Dolens, el Huevo de Colón que le regaló Gorbachov, la reproducción del telar de Gandhi, la talla de nácar de la Última Cena que le entregó Yasser Arafat, la rueda de la humanidad, el calendario Maya, el alfabeto egipcio o las copas de plata de Damasco, entre muchas otras.
Este docto humanista tortosino dedicó toda su vida a la defensa de los Derechos Humanos de la Carta Universal de las Naciones Unidas. Una tarea que forjó al hombre en todos los valores que supo difundir, predicar y practicar hasta el último de sus días. Ahora, está en manos de sus familiares, de la UNESCO, de la Fundación Cultura de Paz y de la Cámara de Comercio preservar su legado y darlo a conocer. Veremos, pues, si este centro inmersivo se convierte en una realidad y ayuda a revalorizar no solo la mejor colección privada que acoge la ciudad, sino también el emblemático edificio modernista que la acoge, la Casa Brunet.
