Los trabajadores municipales de la Ràpita que desarrollan su jornada en el exterior disponen desde este verano de una nueva herramienta para protegerse de las altas temperaturas. El Ayuntamiento ha adquirido 48 pulseras electrónicas capaces de alertar a los operarios ante el riesgo de un golpe de calor.
Los dispositivos controlan el aumento de la temperatura ambiental y corporal y, cuando detectan una situación de riesgo, emiten un aviso para que el trabajador detenga la actividad, busque una zona de sombra y se refresque.
Las pulseras llevan unas tres semanas en funcionamiento y ya han emitido los primeros avisos durante los últimos episodios de temperaturas extremas.
"Cuando pita, sabemos que toca pararnos"
El sistema alerta a los operarios mediante una vibración, una señal sonora y una luz azul.
"Cuando pita, sabemos que toca pararnos, ir a la sombra y refrescarnos", explica Joan Jovaní, uno de los trabajadores de la brigada municipal.
El operario reconoce que desconocía la existencia de esta tecnología, pero considera que es "una buena herramienta de trabajo para prevenir accidentes y riesgos".
Cuando el dispositivo da la alerta, los trabajadores deben buscar sombra, hidratarse, mojarse la cabeza o ir a un espacio refrigerado hasta que el cuerpo recupere una temperatura adecuada.
Una inversión de más de 2.200 euros
El Ayuntamiento de la Ràpita ha destinado poco más de 2.200 euros a la compra de los 48 brazaletes, que se han repartido entre todos los trabajadores municipales que hacen tareas en el exterior durante los meses de verano.
El concejal de Recursos Humanos, Marc Brunet, ha destacado que el objetivo principal es "proteger a las personas", especialmente a aquellas que tienen que pasar buena parte de la jornada laboral en la calle.
Según Brunet, la pulsera funciona "como un EPI", un Equipo de Protección Individual, ya que permite detectar situaciones de riesgo antes de que se produzca un problema grave de salud.
Cambios de horarios para evitar las horas de más calor
Las pulseras forman parte de un conjunto más amplio de medidas de prevención que aplica el consistorio durante los episodios de altas temperaturas.
Cuando es posible, los operarios trabajan bajo carpas o en zonas de sombra y mantienen una hidratación constante. Además, los protocolos municipales permiten adaptar los horarios y las tareas en función del nivel de alerta por calor.
"No nos pondremos a las 12 del mediodía a abrir una regata en medio de la calle. Se hará a las 7 u 8 de la mañana", ejemplifica Brunet.
El consistorio también intenta priorizar los trabajos bajo la sombra de edificios o árboles y ha pedido comprensión a la ciudadanía por las posibles molestias derivadas de comenzar algunos trabajos a primera hora de la mañana.
Los trabajadores se sienten más protegidos
Los operarios valoran positivamente la incorporación de las pulseras y las medidas de adaptación de la jornada.
Joan Jovaní explica que, si el dispositivo alerta a un trabajador pero no a su compañero, ambos suelen detenerse cuando están realizando la misma tarea, por precaución.
Los miembros de la brigada reconocen que los veranos son cada vez más sofocantes y los episodios de calor extremo más frecuentes, pero consideran que este tipo de herramientas les permite trabajar con más seguridad.
