La primera edición del Vèrtebra Dansa cierra con más de 6.100 espectadores

La Noche Solidaria del Circo es una de las más multitudinarias de las noches en la carpa

27 de julio de 2026 a las 18:31h

Ayer por la tarde, en la plaza del Absis, se realizó la valoración final de la primera edición del festival Vèrtebra Dansa en Tortosa. Por su parte, el concejal de Cultura, Jordi Jordan, ha destacado que “desde el Ayuntamiento hacemos una valoración muy positiva de la primera edición del Vèrtebra Dansa en la ciudad. Hace poco más de un año hablábamos con Roberto Olivan y todo su equipo para hacer posible el festival y hemos superado todas las expectativas tanto en la participación de los alumnos bailarines, como la implicación de la ciudadanía del territorio”.

Jordan ha explicado que “nosotros queríamos que este festival no fuera solo centrado en espacios escénicos, sino que se abriera a la ciudad y se ha podido demostrar porque en todos los espectáculos que se han hecho en espacios como la plaza del Absis, el Museo de Tortosa o el parque municipal han sido un éxito”. Para acabar destacando que “la ciudad ha respondido muy bien y esperamos que no sea solo este año, sino para continuar trabajando de cara a los años que vienen porque el Vèrtebra Dansa se acabe consolidando como uno de los festivales más importantes de la ciudad y de las Terres de l’Ebre durante el mes de julio”. 

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En su turno, el director del festival, Roberto Olivan, ha apuntado que “los cursos de iniciación a la danza del Espai Viu han sido todo un éxito desde el principio. Los mismos profesionales coinciden en que hay algo que se está cociendo en la zona”. Por otro lado, ha hablado de los espectáculos que han tenido lugar en la carpa del circo “que han sido muy entusiastas y con momentos mágicos” que han tenido muy buena acogida y un retorno muy positivo. Olivan considera “todo un acierto” haber llevado el festival a Tortosa.

La alcaldesa de Tortosa, Mar Lleixà, también se ha mostrado muy satisfecha del resultado de esta primera edición que “ha sido muy exitosa por el alto nivel de participación y de la calidad de los espectáculos que se han podido ver”. Para Lleixà, es importante que el festival tenga diferentes vertientes como “la solidaria que se vivió la Noche del Circo, así como también la diversidad y la inclusión que esta noche será evidente en la carpa”. Para acabar diciendo que “se ha demostrado, una vez más, que Tortosa durante el mes de julio ha sido excepcional porque hemos aglutinado 4 eventos culturales importantes como la Muestra de Jazz, la Fiesta del Renacimiento, el Vèrtebra Dansa y el Proto-Fest; por lo tanto, podemos decir que somos el epicentro cultural del sur de nuestro país y estamos muy satisfechos en este sentido”.

El Vèrtebra Dansa se inició el 20 de julio en Tortosa con el espectáculo “Aleta”, de Marc Fernández, que suponía una reinterpretación del mundo casteller. Al día siguiente, sorprendió bastante la propuesta de la compañía balear Hotel Locandi, con su espectáculo “Conhort”, de acrobacias imposibles y bastante arriesgadas, en el patio del Museo de Tortosa. El jueves fue el turno de la bailarina y coreógrafa tortosina, Anna Hierro, que al igual que Roberto Olivan, fue una de las alumnas destacadas de Anna Maria Bel.

Un espectáculo integrado llamado “Moviola+Solo+El baile de la Zurda, que hizo de la mano de la también bailarina, Marie-Louise Hertog. El mismo jueves por la noche se celebró la Noche Solidaria del Circo, con una demostración de todas las disciplinas que podemos encontrar en el mundo del circo con acróbatas, trapecistas, equilibristas o malabaristas. También destacan otras actuaciones que tuvieron lugar como el Open Stage Night con Àlvar Habla, Vacío o el espectáculo de circo “Poi”, de Guillem Vizcaíno.

Ayer, a las 22 h tuvo lugar el espectáculo de clausura del festival que es el resultado de cinco días de cursos intensos a personas no-profesionales que se han acercado al área del Espai Viu. Una selección de estos, bajo la dirección técnica de Erick Jiménez y de Thomas Guiraud, acompañaron a los miembros del colectivo de la Fundació Mercè Pla, que trabaja con personas con diversidad funcional y con movilidad reducida. Una joven con silla de ruedas deviene la pieza clave de toda una coreografía de danzas africanas o una invidente, en el jardín del Edén, busca el fruto prohibido creando toda una coreografía alrededor de la manzana.

También pequeños talentos se reflejaron en el otro con una coreografía donde el espectador devenía protagonista de este juego de reflejos y apariencias. Para poner el punto y final del festival con un baile colectivo con todo el público asistente en medio de la pista de circo, con globos, flores y buena compañía.

Así es como ha sido esta primera edición de lo que hasta ahora había sido el festival internacional del Deltebre Dansa y que, ahora, ha retornado a sus orígenes, a la ciudad natal de su director, para expandirse todavía más y reformularse hacia nuevos públicos o propuestas emergentes. Y todo esto, todavía será más viable, tal como se apunta, con la llegada de la residencia de artistas en el edificio del antiguo colegio de los Josepets, de la mano de las propuestas del Plan de Barrios y Villas de la Generalitat de Catalunya.

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