El Obispado de Tortosa está finalizando los trabajos de conservación curativa sobre el retablo barroco dedicado a la Virgen del Carmen y las Ánimas del Purgatorio, que constituye el quinto conjunto escultórico restaurado en la Catedral de Santa María. Esta obra, una estructura policromada en madera con unas dimensiones aproximadas de 11 metros de altura por 7 metros de anchura y 2 metros de profundidad, presenta signos evidentes de ataque xilófago detectados después de los trabajos efectuados en el retablo adyacente dedicado a San José.
Intervención técnica y descubrimientos documentales
La actuación ha sido supervisada por el restaurador Voravit Roonthiva, especialista del Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña (CRBMC). Las tareas han incluido una limpieza exhaustiva —la última había tenido lugar el año 2002—, la consolidación de los estratos policromados y el tratamiento específico de los problemas estructurales típicos asociados a los retablos barrocos. Según Roonthiva, esta intervención ha sido "básica y sencilla", pero ha permitido revelar información relevante escondida bajo capas acumuladas durante siglos.
De entre estas novedades destaca la confirmación documental de que el escultor Antoni Ferrer es el autor original del retablo, datado el año 1714. Este dato se localizó gracias a una inscripción manuscrita en el reverso de la obra, que se había mantenido oculta hasta ahora por la acumulación de suciedad. El hecho de que Ferrer se autodefiniera como escultor aporta un valor añadido a la identificación auténtica. Cabe destacar también que este artista es conocido por sus obras en yeso situadas en la entrada de la capilla de la Cinta dentro del mismo recinto catedralicio.
Por otro lado, se ha constatado que durante el período bélico correspondiente a la Guerra Civil Española se produjeron intentos o acciones concretas para desmontar diversos retablos históricos, entre los cuales figura este altar. Concretamente, toda la parte superior ha sufrido modificaciones importantes; falta parte significativa de arquitectura original, hecho que ha provocado un debilitamiento estructural notable. Para garantizar su estabilidad, se han incorporado tirantes reforzadores ubicados en el reverso del conjunto escultórico.
Se ha detectado presencia considerable de insectos xilófagos principalmente en figuras talladas en madera blanda procedentes de otros retablos sin autor conocido que se incorporaron posteriormente durante los años posteriores a la Guerra Civil con el objetivo de recuperar elementos descontextualizados. Estas imágenes incluyen representaciones como el rey David, varios profetas sin identificar así como santo Domingo, san Francisco y san Lorenzo.
El altar está presidido por dos pinturas sobre tela: una obra atribuida a J. Andreu Murall datada en los años cuarenta del siglo XX, que representa la Madre de Dios; y un segundo lienzo barroco de autor desconocido que ilustra la Misa de San Gregorio en el coronamiento.
Esta actuación forma parte del programa integral promovido por el Cabildo catedralicio dentro del proyecto generalizado destinado a preservar preventivamente diversos conjuntos escultóricos emblemáticos. En paralelo se han recuperado otros retablos como los dedicados a Santa Córdula y Santa Cándida, Santa Ana, Estrella y San José. La iniciativa cuenta con financiación aportada desde el Departamento Cultura mediante subvenciones enmarcadas dentro de la línea CLT005 orientada especialmente a conservar bienes muebles vinculados al patrimonio inmueble arqueológico y artístico.
Además de los trabajos en los retablos, recientemente también se han llevado a cabo tareas sobre elementos arquitectónicos relevantes como son fachada exterior, ábside y cubierta catedralicia. Actualmente se encuentra en curso un proyecto específico enfocado a restablecer las características originales —especialmente policromas doradas y rojas—de la reja renacentista situada en la entrada principal; esta pieza presenta actualmente una capa negra opaca aplicada durante intervenciones anteriores.
