El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación ha puesto en marcha un plan para reforzar y modernizar el sector acuícola del Delta del Ebro, con el horizonte fijado entre los años 2026 y 2029. Así lo ha explicado el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, en el marco de la presentación de la campaña del mejillón 2026. La iniciativa se ha trabajado conjuntamente con el sector, y quiere dar respuesta a los principales retos que afronta la actividad, especialmente en materia ambiental, energética y de competitividad.
El cultivo de mejillón y ostra es una actividad económica clave en las Terres de l’Ebre. Actualmente, el sector cuenta con 167 mejilloneras en activo —90 en la bahía de los Alfacs y 77 en la del Fangar—, con una producción anual de más de 2.900 toneladas y unos ingresos en primera venta de cerca de siete millones de euros. Se trata de una actividad estrechamente vinculada a la calidad ambiental de un espacio de alto valor ecológico, como es el Delta de l’Ebre, protegido por diversas figuras como el Parque Natural y la Xarxa Natura 2000.
El plan plantea un conjunto de actuaciones concretas para avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible. Uno de los ejes principales es la descarbonización del sector. Se prevé sustituir progresivamente los motores de combustión de las embarcaciones auxiliares por motores eléctricos, así como instalar puntos de recarga en los puertos de la Petita Venècia y de Illa de Mar. Actualmente, estas embarcaciones generan más de 215 toneladas anuales de CO₂, una cifra que se quiere reducir de manera significativa en los próximos años.
El plan incluye la mejora de las infraestructuras existentes. Se retirarán las cubiertas de los 35 almacenes situados en la Petita Venècia —que suman unos 3.650 metros cuadrados— y se instalarán placas solares para cubrir el consumo energético de la actividad, que se sitúa en unos 165.000 kWh anuales. Paralelamente, se fomentará la instalación de sistemas fotovoltaicos en las bateas para sustituir los generadores actuales alimentados con combustibles fósiles.
El plan también incorpora medidas de adaptación al cambio climático. El aumento de la temperatura del agua en las bahías está condicionando cada vez más la producción de mejillón, hecho que obliga a replantear calendarios y sistemas de cultivo. En este sentido, se prevén actuaciones como la captación de semilla en zonas con aguas más frías fuera de las bahías o el refuerzo de los mecanismos de control sanitario para reducir la mortalidad, especialmente en el caso de la ostra.
Mejorar la comercialización
El plan incluye reforzar la estructura organizativa y comercial del sector. Entre las actuaciones previstas está la creación de una organización de productores acuícolas, que debe permitir mejorar la comercialización, así como el refuerzo de la marca Marisc Delta de l’Ebre y el impulso de distintivos de calidad y de proximidad. También se quiere favorecer la diversificación de actividades, como el turismo acuícola, para generar nuevas oportunidades económicas.
El despliegue del plan se hará de manera progresiva. Durante este año y el próximo se trabajará en la preparación de los proyectos, la regularización administrativa y la búsqueda de financiación. A partir de 2027 se prevé ejecutar las principales inversiones, como la electrificación de la flota, la instalación de energías renovables o la mejora de las infraestructuras. Finalmente, entre 2028 y 2029 se plantea el diseño de una hatchery de ostra a escala industrial.
En cuanto a la financiación, el plan se basa en una combinación de recursos públicos y fondos europeos. Se dispone de una partida inicial de cinco millones de euros procedentes del impuesto sobre instalaciones que inciden en el medio ambiente, destinada a políticas de apoyo al sector pesquero y acuícola. Además, se prevé una ayuda directa a Federació de Productors de Mol·luscs del Delta de l’Ebre (FEPROMODEL), de 30.000 euros anuales entre 2026 y 2028 para la coordinación del plan.
El grueso de las actuaciones se financiará a través de los fondos europeos Fempa, con una cofinanciación del 70% por parte de la Unión Europea y del 30% por parte de la Generalitat, con intensidades de ayuda que pueden llegar hasta el 100% en proyectos considerados innovadores. También se contempla complementar estas líneas con otras fuentes de financiación provenientes de organismos públicos y administraciones locales.
Con este plan, el Gobierno quiere consolidar el Delta del Ebro como un referente en acuicultura sostenible en el Mediterráneo, reforzando un modelo productivo que combina actividad económica, preservación ambiental e innovación, y que es clave para el futuro de las Tierras del Ebro.
