El Ayuntamiento de Amposta impulsa el censo genético canino obligatorio

El registro obligatorio de ADN de los perros comenzará el 1 de mayo con el objetivo de mejorar el civismo y la protección de los animales

28 de abril de 2026 a las 13:57h

El Ayuntamiento de Amposta presenta la campaña 'Yo también tengo ADN ampostino', una iniciativa que pone en marcha el censo genético canino municipal con el objetivo de mejorar el civismo en el espacio público y reforzar la protección de los animales de compañía. La campaña informativa se desarrollará entre el 1 de mayo y el 31 de julio, período durante el cual los propietarios de perros deberán registrar a sus animales mediante una prueba de ADN. Esta medida, recogida en la Ordenanza sobre protección, tenencia y venta de animales, establece la obligatoriedad de inscribir a todos los perros del término municipal en el registro censal de ADN canino.

El alcalde de Amposta, Adam Tomàs, ha destacado que el proyecto "es fruto de dos años de trabajo intenso" y ha remarcado que el objetivo principal es "disponer de una herramienta eficaz para actuar contra una minoría incívica que genera un impacto muy visible en la ciudad". Tomàs ha subrayado que el sistema permitirá "ejecutar aquello que ya prevé la ordenanza de civismo y convivencia" y ha añadido que "estamos convencidos de que será una herramienta útil para reducir estas conductas y mejorar la limpieza del espacio público".

Por su parte, la concejala de Gobernación, Iris Castell, ha explicado que el despliegue se hará en diferentes fases para facilitar la adhesión de la ciudadanía: "Hemos establecido tres tramos de precio para incentivar que los propietarios registren sus animales dentro del plazo". Castell ha insistido también en la dimensión de bienestar animal de la medida: "Este censo no solo nos ayuda a combatir el incivismo, sino también a luchar contra el abandono y garantizar que todos los animales estén correctamente identificados con microchip".

El sistema permite identificar de manera única cada animal mediante una muestra de saliva, extraída de forma sencilla e indolora en los centros veterinarios autorizados de la ciudad (Animalons Clínica Veterinària, Clínica Veterinària Adrià Moreso y Centre Veterinària Dra. Anna Porres Montsià Veterinaris). Esta muestra será analizada por la empresa adjudicataria e incorporada directamente a la base de datos municipal. Una vez registrado, el propietario recibirá una chapa con código QR para colocar en el collar del perro, facilitando su identificación y localización en caso de pérdida o robo.

El CEO de la empresa encargada del servicio, Enrique Perigüell, ha señalado que "este sistema ya está implantado en más de 100 municipios del Estado y ha demostrado ser muy efectivo". Según Perigüell, "el objetivo es reducir hasta un 80% la presencia de excrementos en la vía pública en un plazo aproximado de seis meses", y ha remarcado que "el registro genético también permite actuar en casos de maltrato o abandono, ya que garantiza la trazabilidad de los animales".

Desde la Associació Engrescats, que gestiona la protectora municipal, su representante Núria Espanya ha valorado positivamente la iniciativa: "Para nosotros es una herramienta muy importante, especialmente para poder identificar casos de abandono y actuar en ellos". España ha destacado que "muchos de los abandonos provienen de zonas fuera del núcleo urbano, por eso es clave que esta obligación llegue a todo el término municipal".

Campaña activa desde el 1 de mayo

El coste de la prueba de ADN se ha establecido en tres tramos para incentivar la participación:

  1. 35 euros del 1 de mayo al 15 de junio
  2. 40 euros del 16 de junio al 31 de julio
  3. 45 euros a partir del 1 de agosto.

El incumplimiento de la obligación de registrar los animales puede comportar sanciones de hasta 400 euros. Además, no recoger los excrementos puede ser sancionado con 200 euros, no diluir la orina con 100 euros, y llevar el perro sin correa con 100 euros, con penalizaciones que pueden llegar hasta los 1.500 euros en caso de reiteración.

El censo genético no solo contribuye a la protección animal, sino que también se convierte en una herramienta clave para combatir conductas incívicas, como la no recogida de excrementos en la vía pública. Mediante el análisis de muestras, se podrán identificar a los propietarios responsables y aplicar las sanciones correspondientes.